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La importancia de ser "el más"

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Leo en El Mundo ($)que el hecho de exponer el "Retrato de Adele Bloch-Bauer I" en Nueva York está generando un gran revuelo. "Colas, euforia y fascinación", para ser más exactos. Y bien es sabido que a río revuelto, ganancia de pescadores. La ganancia será a través de ingresos directos, o indirectos. Pero existe. Bien lo sabía el millonario Ronald Lauder cuando compró este cuadro del pintor Gustav Klimt por la friolera de 135 millones de dólares el pasado junio, convirtiéndolo así en el cuadro más caro de la historia (hasta ahora).

Y es que ese plus de 19 millones, que le sirvió para superar en la lista al "Retrato del Dr. Gachet" de Van Gogh, le ha permitido obtener una notoriedad pública y una presencia en los medios que, posiblemente, hubiese sido mucho menor si el cuadro simplemente hubiese sido "el segundo más caro de la historia".

Ser "el más" siempre es un motivo de noticia. Ser "el segundo" no. Los medios se pirran por hacer reportajes sobre el hombre más viejo del mundo, la torre más alta, el puente más largo, el tren más rápido, la televisión más grande... y es tal el potencial económico de dicho honor (tanto en visibilidad inmediata como en aprovechamiento a medio plazo) que muchos no dudan en hacer ese esfuerzo extra que les coloque en las primeras planas.

Y así disfrutan de la efímera fama hasta que llegue alguien que les supere. Porque seguro que alguien, dentro de no mucho, pagará más de 135 millones de dólares por un cuadro, y entonces será a él a quien le enfoquen las cámaras, quedando el señor Lauder y su amiga Adele en un discreto segundo plano.

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