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Cae Japón y no hay alivio a la vista

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La economía japonesa se contrajo a su ritmo más acentuado desde 1974 tras la fuerte caída de las exportaciones y el oscurecimiento de las perspectivas económicas mundiales. El descenso fue de 12,7 por ciento el último trimestre, sumando tres trimestres consecutivos a la baja. El hundimiento récord de las exportaciones a un 13,9% (se esperaba que no fuera mayor al 11,5%), marcado por el descenso en la venta de automóviles y televisores, da cuenta de la dependencia de ese país a las exportaciones, al tiempo que lo hace vivir sus días más duros desde la crisis petrolera de principios de los años 70.

La segunda economía mundial espera un primer trimestre en rojo (-9,8%) y alineado a la baja hasta que el plan de estímulo de Estados Unidos comience a reactivar la economía nipona a partir del mes de abril. Japón depende fuertemente de sus exportaciones a Estados Unidos y Europa, pero la actual situación ha restringido en forma natural el comercio internacional sin que haya sido necesaria la modificación de ningún arancel, aspecto que demuestra el absurdo debate recordatorio de la Smoot-Hawley.

La crisis, que en rigor ha cumplido ya 18 meses desde su estallido el 7 de agosto de 2007, ha divagado en el vacío intelectual a la espera del milagro de la prometida autorregulación. Ahora que se descubre el engaño y las falencias de este modelo por su fuerte desconexión con la economía real, comienza a primar el sentido de que “la inacción puede llevar todo esto a una catástrofe”, como ha advertido Barack Obama.

En las actuales circunstancias, y con números rojos por todas partes, nadie puede saber hacia donde vamos, pero todo indica que nos acercamos raudamente a un episodio depresivo como el de hace 80 años. De ahí la importancia que tiene el plan de estímulo que debe darse a conocer mañana por el gobierno de EEUU., que, más que privilegiar al sector bancario por jugar con fuego y gasolina, deberá inyectarse directamente a la generación de empleo. Sólo la paulatina generación de empleo podrá permitir reestablecer los equilibrios reales.

Estimaciones realizadas por Hiromichi Shirakawa, en Tokio, señalan que la economía japonesa se contraerá un 3,9% en 2009, la mayor caída desde la Segunda Guerra Mundial. Japón, que vivió en los años 90 su década perdida tras el estallido de su burbuja inmobiliaria, pudo comenzar a ver reaccionar la economía recién año 2002, tras las fuertes inyecciones de liquidez realizadas por el Banco Central japonés a las instituciones financieras. Su receta de entonces fue someter a los bancos a sucesivas auditorias y llevar a pérdidas las deudas incobrables. Esta receta se espera que apliquen en EEUU entre los planes que deben dar a conocer mañana.

Más información | Bloomberg, El País Imagen | Flickr fabuchan

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