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Está muy bien que España siga creando empleo a mansalva, pero no podemos seguir apoyándonos en servicios y estacionalidad

  • Aumenta el número de personas que buscan trabajo sin ser absorbidas

  • El "modelo España" sigue funcionando, pero depende cada vez más de sectores estacionales

Esta Muy Bien Que Espana Siga Creando Empleo A Mansalva Pero No Podemos Seguir Apoyandonos En Servicios Y Estacionalidad
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Javier Ruiz

Frente al contexto europeo, debilitado, España sigue creando empleo. Una buena noticia que no debería invisibilizar un matiz importante: que el empleo crezca no es sinónimo de que lo haga sin fricciones.

La última Encuesta de Población Activa (EPA) lo deja claro. Según los datos del INE, el paro subió en 231.500 personas en el primer trimestre, hasta los 2,7 millones de desempleados, y la tasa de paro escaló hasta el 10,83 %. La ocupación, por su parte, cayó en 170.300 personas respecto al trimestre anterior. No es un cambio de ciclo, pero tampoco es un dato cómodo.

El empleo ya no avanza solo

Durante los últimos dos años, el mercado laboral español ha funcionado con una cierta inercia. Crecía el empleo incluso en un entorno de desaceleración y se ha instalado un relato sencillo, pero efectivo: España crece porque crea empleo, y crea empleo porque crece.

Esta idea sigue activa, pero ya empieza a mostrar grietas.

Aunque el primer trimestre siempre es más flojo, por el fin de la campaña navideña, el descenso de la actividad y el ajuste laboral, este año se ha unido otro factor: la Semana Santa ha caído en abril, lo que desplaza parte de la actividad al segundo trimestre.

Ambas variables pueden haber complicado el registro, pero no permiten obviar lo que señala el think tank de CaixaBank Research: la ocupación cayó en el primer trimestre algo más de lo habitual, aunque en términos desestacionalizados siguió creciendo.

Además, el aumento del paro no se explica solo por la caída de la ocupación. La población activa creció con 61.000 personas más buscando empleo. Eso agrava la lectura: el mercado no solo destruyó puestos en el trimestre, sino que tampoco fue capaz de absorber a todos los nuevos trabajadores que entraron o volvieron a buscar empleo.

Servicios, turismo… y dependencia

El motivo es conocido. España crea empleo, en gran medida, en servicios. Turismo, hostelería, comercio. Sectores capaces de absorber mano de obra con rapidez, pero también muy ligados al consumo, al contexto y al calendario.

No es un detalle menor. El empleo turístico superó en marzo los 2,87 millones de afiliados, tras crecer un 4,2 % interanual, según los datos de Turespaña recogidos por el Ministerio de Industria y Turismo. Es una fortaleza evidente, pero también muestra hasta qué punto una parte relevante del mercado laboral sigue apoyada en motores muy sensibles al calendario.

Eso tiene ventajas: permite generar empleo en fases expansivas con relativa facilidad, pero también tiene un coste: el mercado laboral se vuelve más dependiente de factores que no siempre controla.

El dato de la EPA no apunta a una crisis laboral. El empleo sigue creciendo en términos anuales: el INE calcula 527.600 ocupados más en los últimos 12 meses. Según la Cámara de Comercio de España ahí se encuentra el matiz: el mercado laboral pierde impulso al inicio de 2026, pero evita el cambio de ciclo.

España mantiene una dinámica positiva, pero menos limpia que hace unos trimestres: el modelo funciona, pero no siempre con la misma solidez, con empleos cuya estabilidad varía, que no resisten igual los cambios de contexto y que no siempre permiten mantener el ritmo cuando la economía pierde impulso.

El límite de la inercia

La fotografía por sectores también ayuda a entender el aviso. El deterioro del empleo no ha sido uniforme. Según recogía El País con datos de la EPA, la ocupación cayó en ramas como comercio, transporte e información y comunicaciones, mientras que aguantó mejor o creció en educación, industria y sanidad.

La diferencia importa porque no todos los trabajos tiran del ciclo de la misma forma. Si el empleo resiste apoyado en sectores menos cíclicos, mientras parte del sector privado más expuesto al consumo pierde fuerza, el dato agregado puede seguir siendo positivo y, aun así, esconder una señal de desgaste.

España puede seguir creando empleo, pero no puede hacerlo indefinidamente apoyándose en las mismas variables sin asumir cierta volatilidad. La advertencia de la EPA no es que el mercado laboral se haya roto, sino que cada vez importa más mirar dónde se crea empleo, en qué sectores y con qué capacidad de resistencia. El número total sigue siendo bueno. La composición del empleo, en cambio, empieza a ser menos cómoda.

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