Compartir
Publicidad
Publicidad

Reflexiones a propósito del gas argelino.

Reflexiones a propósito del gas argelino.
Guardar
4 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Como aconsejan los árabes, siéntate en la puerta de tu casa y ve pasar el cadáver de tu enemigo. Tiempo al tiempo. Conviene mascar despacio los acontecimientos, y aprovechar para obtener conclusiones. Tras la avalancha de noticias acerca de la rescisión unilateral del contrato de Sonatrach (empresa estatal argelina) con Repsol y Gas Natural llega el momento de reflexionar sobre una serie de puntos que dibujan un panorama oscuro:
* El papelón del Gobierno Español. Está claro que quienes defendemos una concepción liberal de la economía no recibimos con agrado el intervencionismo estatal. Pero si que creemos que el Gobierno debe en primer lugar no perjudicar sistemáticamente los intereses empresariales españoles, y dos, defender a las personas físicas y jurídicas españolas cuando son agredidas por un Estado extranjero. Pues parece que ni lo primero ni lo segundo. Está claro que las relaciones con Argelia no marchan bien, a cuenta de la aproximación (¿sumisión?) a Marruecos. La pregunta es si esto al menos nos reporta algún beneficio, y no parece del todo claro que sea así. Y respecto a lo segundo, los socialistas han descubierto su vertiente liberal. Les parecerá liberal que una empresa o un particular español se vea absolutamente desprotegido ante todo un Estado extranjero. Por cierto, que una cosa es ser liberal y otra ser tontos. En Derecho Internacional existe algo llamado principio de reciprocidad, y existen mil modos de putear a una empresa extranjera. Quizás surja la ocasión, siempre que D. Emilio no se moleste. Y es que a ver si hemos privatizado las empresas publicas españolas para que caigan en manos de Estados extranjeros.

  • El ridículo de Cros. Este hombre no parece enterarse muy bien de donde está la fiesta. Se la cuelan los argelinos y aún sigue sin enterarse. ¿Cuáles son los meritos de este señor para ser Ministro de Industria? Quizás una nueva ley paritaria (mitad de hombres y mujeres, y un 25 % de catalanes en cada Gobierno, con la mala suerte de que sólo nos tocan los poco dotados). Visto lo visto, lo mejor es que se elimine el Ministerio de Industria.

  • La falta de respeto a lo firmado y a la propiedad privada. Hace unos días reflexionábamos en el Blog Salmon acerca de la entrada de Martin Varsavsky acerca de porque unos países son ricos y otros pobres. Tema polémico. Martín incidía en la educación. Lo comparto en buena medida. Pero había un comentario en su blog muy acertado, y es que lo primero que hay en un país rico es respeto a la propiedad privada. Me temo que los "nuevos ricos" del petróleo y del gas no lo tienen, y creo que a medio o largo plazo volverán a caer en la pobreza. La inversión extranjera tiene memoria.

  • La falta de conciencia acerca del problema energético español. La dependencia energética española asusta. Se rechaza, sin un debate público,a la alternativa nuclear. Mientras, los franceses plagan de centrales nucleares su territorio, algunas cerca de territorio español, y nos venden su electricidad nuclear. Eso sí, si ocurriese algún problema, el marrón sería para todos, mientras que los beneficios son sólo para Francia. Apostamos por el gas argelino, en un territorio inestable y con un Gobierno aún no homologado con las democracias occidentales. Y como guinda somos los adalides de las renovables. Nos cuestan 6 veces más que las otras energías, y eso lo pagamos entre todos los españoles. Pero de ese tema no se habla.

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos