Durante décadas, la deuda pública estadounidense ha sido el activo incuestionable del sistema financiero global. Hoy sigue siéndolo, pero por primera vez algunos inversores empiezan a preguntarse si esa confianza puede darse por sentada.
En un año escaso, Donald Trump ha hecho saltar por los aires esta premisa, y ya se empiezan a ver las grietas. La última señal llega desde Europa, después de que un fondo danés anunciara la venta de toda su exposición a deuda estadounidense, un movimiento limitado en volumen, pero relevante en significado.
Vender la deuda de EE. UU.
El fondo europeo ha decidido desprenderse de todos sus bonos del Tesoro estadounidense, citando preocupaciones sobre la evolución fiscal de Estados Unidos y el aumento de la incertidumbre política.
El volumen de la operación es reducido en términos globales y, por sí solo, no altera el equilibrio del mercado de deuda soberana, ni mucho menos. Parece obvio, pero vale la pena aclararlo desde el inicio de este artículo.
No se trata de un episodio de pánico ni de una huida masiva de capitales. El mercado del Tesoro sigue siendo el principal activo refugio del mundo y nadie discute su papel central.
Sin embargo, el gesto importa. En mercados altamente financieros, las decisiones simbólicas suelen anticipar cambios de clima antes de que los flujos se muevan de verdad.
El propio fondo ha insistido en que la decisión responde a una reevaluación del riesgo fiscal y político, y no a una estrategia de confrontación con Washington, subrayando además que el impacto financiero de la operación es limitado, según explicó Reuters.
De hecho, la reacción de los mercados ha sido contenida y sin episodios de tensión relevantes. Todo esto es importante subrayarlo para evitar conclusiones precipitadas. No hay señales de estrés sistémico ni indicios de que otros grandes inversores estén siguiendo el mismo camino de forma coordinada, pese a que Europa tiene un arma de entre 8 y 12 billones de dólares en activos estadounidenses. Una cifra que explica por qué este tipo de decisiones, aunque aisladas, se observan con lupa.
Por qué este movimiento no es uno más
Europa ha ajustado su exposición a deuda estadounidense muchas veces en el pasado. La diferencia ahora no está tanto en el movimiento como en el discurso que lo acompaña tras los últimos mensajes del presidente norteamericano en relación con la adquisición de Groenlandia y el trato hacia aliados históricos.
En esta ocasión, la venta viene justificada explícitamente por el riesgo político e institucional, un elemento que hasta hace poco apenas aparecía en el análisis de activos soberanos de Estados Unidos.
Estados Unidos siempre ha sido tratado como un caso aparte: una economía con desequilibrios, sí, pero con instituciones suficientemente sólidas como para absorberlos sin poner en cuestión su papel central en el sistema financiero.
Por ahora, ese “privilegio” no ha desaparecido, pero está siendo reevaluado a marchas forzadas por algunos inversores europeos. Este cambio de marco mental es sutil, pero relevante. No implica una retirada de capitales, pero sí una mayor sensibilidad a factores que antes se daban por descontados.
En este sentido, medios europeos como Swissinfo han subrayado que la preocupación ya no se limita a las cifras fiscales, sino también a la estabilidad política y a la previsibilidad institucional.
Trump, factor de riesgo
La figura de Donald Trump no es nueva para los mercados, pero el contexto en el que regresa sí lo es. Estados Unidos afronta hoy niveles de deuda más elevados, menor margen fiscal y un entorno internacional más fragmentado. En ese escenario, la política vuelve a pesar más en la valoración del riesgo.
Las amenazas comerciales, el tono confrontacional con aliados tradicionales y la posibilidad de decisiones unilaterales alimentan una percepción incómoda para los inversores institucionales: la de que el riesgo político ya no es un elemento marginal, sino una variable estructural a vigilar.
No se trata de una cuestión ideológica, sino de estabilidad: los mercados toleran déficits e inflación, lo que penalizan es la imprevisibilidad prolongada.
Por ahora, la idea del “Sell America” no pasa de un arma coercitiva que se empezó a cargar la primavera pasada durante la crisis de los aranceles. Asimismo, el mercado de deuda estadounidense es demasiado grande, profundo y líquido como para que una salida coordinada sea viable a corto plazo.
¿Existen alternativas reales con la misma capacidad de absorción? No en los mercados tradicionales que Europa ha estudiado en el pasado. Según Bloomberg, además, la propia estructura del sistema financiero hace muy difícil que Europa pueda “desinvertir” de Estados Unidos sin asumir costes significativos y sin generar distorsiones en sus propias carteras. El “Sell America”, hoy día, es una etiqueta mediática y una primera declaración de intenciones, pero no una realidad financiera exacta.
En cualquier caso, fondos europeos, bancos centrales y grandes inversores revisan escenarios que antes ni siquiera se planteaban con el objetivo de diversificar riesgos y reducir dependencia frente a Estados Unidos.
Para que estos gestos aislados evolucionaran hacia un movimiento más amplio, tendrían que confluir varios factores. Entre ellos, un deterioro sostenido de la credibilidad fiscal estadounidense, una escalada política prolongada con aliados estratégicos o episodios de bloqueo institucional que pusieran en duda la capacidad de gobernanza.
Nada de eso ha ocurrido aún de forma estructural. Por ahora, los mercados han reaccionado con contención, con movimientos moderados en bolsas, divisas y deuda que reflejan más cautela que pánico, como recogió Cinco Días. Pero el simple hecho de que se empiece a contemplar este escenario ya señala un cambio de época.
La venta de deuda por parte del fondo danés deja un mensaje claro: la confianza tiene sus límites. Hoy, Europa no está vendiendo EE. UU., sino recalculando riesgos. Mañana, quién sabe. Y es que cuando los inversores más prudentes empiezan a formular estas preguntas, no suele ser el fin de un ciclo, pero sí el inicio de una conversación incómoda.
Ver 0 comentarios