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La crisis de deuda europea cada vez se asimila más a una guerra de desgaste

La crisis de deuda europea cada vez se asimila más a una guerra de desgaste
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A la vista de los últimos acontecimientos, entre los que destacamos la formalización del segundo paquete de ayuda a Grecia in Extremis, el ataque de las agencias de ráting a Portugal, y las dudas sobre la recuperación económica de Italia, que ha sembrado un nuevo 'foco de inestabilidad', la Eurozona se enfrenta a una devastadora 'guerra de desgaste' que ya arrastramos durante casi dos años.

Bien es cierto que el aparato financiero de la zona Euro ha desplegado ingentes esfuerzos como el demostrado con los millonarios paquetes financieros estructurados a gran velocidad para atender los distintos rescates, permitiéndonos salvar el tipo en una situación nada cómoda al acecho de los mercados.

Pero a pesar de ello, me da la sensación de que tras salvar hitos sucesivos, cuando se repara una avería se rompe otra tubería de mayor tamaño, complicándose la situación día tras día. He de decir que la actitud conjunta de la Eurozona me parece la más acertada, puesto que el proyecto europeo es un proyecto necesario, con reconocidos efectos (y frutos) sobre la economía de los distintos Estados Miembros, y por tanto merecedor de todos los apoyos. Pero, ¿es suficiente la ayuda para mantener el barco a flote? Rotundamente no.

Con independencia de la necesidad de mantener la cohesión dentro de las economías europeas, creo que se están globalizando problemas que requieren de una gestión local. Me explico, y para ello me centro en el caso del rescate de Grecia. Como se ha comentado en estas páginas, para la formalización del segundo tramo de ayuda, el gobierno griego ha tenido que presentar duras medidas de ajuste adicionales, pero, ¿han aflorado los primeros resultados positivos tras su rescate financiero en mayo del pasado año? Desgraciadamente la respuesta es negativa, es más, la situación de la economía helena ha empeorado notablemente porque las reformas implementadas no dan los frutos previstos, o dicho de otra manera, no están solucionando los lastres a su desarrollo.

Tal vez la solución no sea echar más gasolina incrementando la financiación, sino cambiar la economía desde dentro, en un ámbito local, y no la evaluación de 'buenas políticas' coordinadas desde una área económica de mayor tamaño, que también es más heterogénea.

Vía | Cinco días En El Blog Salmón | Crisis de deuda soberana arrastra al colapso del sistema financiero Imagen | horaciovs

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