Analizamos el perfil de los desempleados españoles

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Recientemente publicamos en BBVA con tu Empresa un post analizando el perfil de los desempleados españoles según un estudio realizado por Millward Brown para BBVA como parte de la investigación para la iniciativa Yo Soy Empleo, que ya comentamos en estas páginas.

Con una tasa de paro del 26,02 % y 5.965.400 desempleados, no me cabe la menor duda de que el análisis de este estudio resultará bastante interesante para nuestros lectores. No en vano, el desempleo es, sin lugar a dudas, el principal problema de nuestro país, el más palpable y el que requiere de soluciones más inmediatas.

Jóvenes, cualificados y parados de larga duración

El primer dato que nos llama la atención es, como no podía ser de otra manera, aquel que se centra en la edad de los desempleados. Prácticamente la mitad de los parados españoles, concretamente el 48 %, son menores de 35 años. Resulta evidente que España tiene un grave problema con sus jóvenes. No hay trabajo para ellos y a estos no les quedará más remedio que emigrar y buscarse la vida en otros países. Estamos condenados a perder a una de las generaciones más preparadas de nuestra historia.

De hecho, si nos fijamos en su nivel de estudios, el 45 % de los parados tienen formación universitaria, el 27 % ha estudiado Formación Profesional y otro 27 % sólo ha cursado secundaria. Se observa, según este estudio, que realmente existe una alta cualificación en un gran porcentaje de nuestros parados. No estamos ante personas sin formación, que también las hay, sino ante hombres y mujeres sobradamente cualificados.

Otro dato interesante que podemos extraer del estudio es el que se refiere al tiempo que llevan estas personas paradas y que pone de manifiesto la existencia de un grave problema de desempleo a largo plazo: el 27 % de los parados llevan más de dos años en esta situación y el 21 % lleva entre uno y dos años.

Observamos en este caso como el desempleo comienza a arraigarse a las entrañas del sistema. De continuar la tendencia, dentro de unos años nos encontraremos con una población parada profesionalmente envejecida que necesitará reciclarse profesionalmente para encontrar un hueco en el mercado laboral.

Cualquier cosa por un empleo

El hambre de trabajo de los parados españoles se confirma cuándo analizamos los sacrificios que estos estarían dispuestos a hacer para conseguir un puesto de trabajo. Los más significativos son los siguientes:

  • El 77 % aceptaría un trabajo aunque fuese con un contrato de corta duración.
  • El 76 % aceptaría un trabajo que no esté relacionado con su formación.
  • El 74 % estaría dispuesto a formarse en otro oficio o profesión.
  • El 69 % se adaptaría a cualquier horario que le ofrecieran.
  • El 63 % rebajaría sus expectativas con respecto al salario.
  • El 56 % estaría dispuesto a cambiar de pueblo o ciudad.

Observamos en este caso como la necesidad de conseguir unos ingresos trabajando prevalece sobre cualquier otra situación. Un considerable porcentaje de desempleados estarían dispuestos a aceptar, por ejemplo, un trabajo de corta duración, en cualquier horario y con una baja remuneración.

Estos indicadores ponen de manifiesto que la precariedad laboral irá a más en España porque los desempleados están dispuestos a todo con tal de trabajar. Ciertamente, este apartado me resulta inquietante, máxime cuando la reforma laboral aprobada por el Gobierno abre la puerta a que situaciones de este tipo puedan darse sin demasiados problemas.

Conclusiones

Ciertamente, el panorama es desolador. El paro en España representa un problema gravísimo para miles de familias que observan como su vida pasa ante ellos sin que puedan hacer nada para mejorarla. El Gobierno está en la obligación moral de dedicar el 200 % de sus esfuerzos en combatir esta lacra.

Se necesitan ayudas de todo tipo para poner fin a la sangría del paro en nuestro país. De hecho, si volvemos a los datos del estudio observamos como las principales demandas de los parados son las relacionadas con la existencia de una bolsa de trabajo en condiciones (ni que decir tiene que los Servicios Públicos de Empleo han fracasado), la formación en idiomas, programas de reciclaje profesional, asesoramiento para buscar trabajo, redactar el CV o sobre como enfrentarse a una entrevista de trabajo, ayudas a la movilidad geográfica y formación informática.

Ya basta de abrir el grifo del dinero público a menudeces sin sentido. El Gobierno tiene que invertir en estas personas y sacarlas adelante. De lo contrario, estaremos condenando al país a un futuro negro y sin esperanza.

Más Información | BBVA con tu Empresa
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