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Los formatos digitales no logran frenar el desplome de la industria musical

Los formatos digitales no logran frenar el desplome de la industria musical
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Al igual que está ocurriendo con la prensa, la transición de los formatos tradicionales al digital está siendo mucho más compleja de lo que se podía esperar. La conversión resulta dramática, pues los ingresos de las nuevas vías no son suficientes para frenar el desplome de toda la industria. Caídas por encima del 10 % en las ventas totales de música en nuestro país hablan por sí solas.

Como nos comentan nuestros compañeros de Genbeta en un extenso artículo sobre la evolución de la industria en los últimos cinco años, desde el año 2006 las ventas totales de música en España no han dejado de caer: un 23 % en 2007, un 17 % en 2009, un durísimo 21 % en 2010 y un 11 % en 2011. Seguramente este 2012 no será distinto, aunque seguramente la caída sea de un solo dígito.

Como era previsible, esas caídas son medias y en ellas se incluyen las más acusadas que se han registrado en los formatos físicos, donde sólo los vinilos han crecido de forma significativa pasando de 15.000 en 2005 a 141.000 en 2012. Sin embargo, su peso, como es lógico, en los ingresos de la industria es muy pequeño.

Los formatos digitales


Pero, os preguntaréis: ¿Dónde está el efecto de los nuevos formatos digitales en esta evolución macada por el rojo? Las ventas de estos nuevos productos en la industria no han dejado de crecer a ritmos superiores al 10 % en los últimos años, con una media que supera el 17 %, según las cifras de Promusicae. En tres años se ha pasado de 32,3 millones de euros a 46,3 millones.El problema radica, al igual que ocurre con la prensa escrita y digital, en la menor rentabilidad económica de estos formatos.

Su peso en la industria sigue creciendo de manera imparable, aunque, como decíamos, su rentabilidad no lo haga a la misma velocidad. Para hacerse una idea, de cada 100 euros que ingresó la industria, 23 procedían de estos formatos digitales en 2010, mientras que en 2011 llegaron a 31.

Es interesante analizar el comportamiento de los formatos digitales. Así, mientras las descargas a través de internet se han estancado en los tres últimos años aportando 12,6 millones de euros en 2011, los servicios de streaming han crecido de manera exponencial liderando este particular ranking. No en vano si en 2009 se estrenaba con una facturación testimonial, dos años después cerró 2011 con 16,5 millones de euros. Su aportación es decisiva, pero no se puede interpretar como ese gran ‘maná’ que buscaba la gran industria.

El escenario en el futuro


¿Y los conciertos no iban a ser los ‘salvadores’ de la industria? Los datos dicen justo lo contrario: según datos de la Asociación de Promotores Musicales de España (APM), en 2011 se celebraron un 18 % menos de conciertos. A ese descenso se suma el del número de asistentes: un 11,6 %, según la SGAE. En este segmento de la industria tiene un papel muy relevante la crisis económica y el efecto en el consumo.

Por tanto, ¿cuál es el escenario para los próximos años de una industria musical con balances en números rojos? Siguiendo con la comparación con la prensa en papel, Internet no está siendo (ni quizá lo será en el futuro) el generador de ingresos que se esperaba. También es cierto que esos números rojos tienen en la crisis un factor importante, principalmente por la caída en las entradas de los conciertos.

Pero teniendo claro estos cambios, es evidente que el nuevo mercado de la música (y de los periódicos y de otros muchos sectores) pasa por un escenario con menos ‘megaestructuras’ empresariales en forma de discográficas, por una reducción de gastos mucho mayor y por más imaginación con el único fin de adaptarse a un mercado donde la rentabilidad no será como se esperaban.

Vía | Genbeta
En El Blog Salmón | Apple manda un mensaje a las discográficas: 10.000 millones de canciones vendidas, ¿Desaparecerá la música en cinco años?

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