
En estos momentos de alto desempleo, es fácil pensar que las cosas van mal y que el mundo se está cayendo. Además, con las visiones catastróficas que se leen, incluso en estas páginas, es normal ver la opinión generalizada sea esa, que el mundo se está cayendo. No sorprende que los consumidores no gasten y, si pueden, ahorran y no sorprende que los empresarios no inviertan, incluso las empresas que están generando cada vez más montañas de liquidez. Añadido a eso, parece que estamos obsesionados con las subidas y bajadas de las bolsas alrededor del mundo, como si esos movimientos fueran los causantes de todas las penas que estamos viviendo.
No es lo que se ve en todos los paÃses. En Australia, por lo menos algunos sectores están en tal situación de boom que no encuentran la forma de dar a basto con sus demandas y no tienen suficientes trabajadores para cumplir con las necesidades de sus negocios. Empresas están criticando al gobierno por sus limitaciones a la inmigración y declaran que la falta de trabajadores impacta su productividad.




Poco después de que el parlamento europeo (UE) aprobara su nueva ley en contra de la inmigración ilegal, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció que tomarÃa represalias. Fidel Castro siguió con su apoyo, moralmente por lo menos.
Recientemente, y a propósito de un