
En el tiempo que llevo participando, escribiendo, comentando en este blog, se denota una división perfectamente clara tanto en los editores como en los comentaristas. Los “ultraliberales peligrosos” como he leido ya en varios comentarios y el resto que defienden unos cánones con los cuales yo no comulgo.
En todos los razonamientos económicos, tendemos a un problema de fondo que se reduce a una frase muy simple: “todos queremos ser iguales” o “la igualdad” entre todos. Con esta premisa, se critican los altos sueldos de los ejecutivos, se justifica el incremento de impuestos, se cierra la puerta a una reforma laboral de cualquier tipo entre algunos debates significativos o se defienden las políticas de subsidios.
Adémás, se da la premisa que muchos de los lectores, defienden la intervención gubernamental (no hablamos de partidos, sino de gobierno) como instrumento para lograr esa igualdad. Creo que hay un grave error en todo este razonamiento y es que se confunde la igualdad de oportunidades con la igualdad de resultados. Ni dos gotas de agua son exactamente iguales ¿cómo podemos llevar a cabo esta igualdad en la sociedad?

En Europa hay oportunidades para emprender como en los Estados Unidos, pero curiosamente no ha surgido ningún Sillicon Valley o similar en el que los emprendedores hayan puesto en marcha las grandes empresas del futuro. A pesar de ello, en Europa hay una serie de Startups que han tenido éxito, por tanto no parece que sea imposible montar una gran empresa de Internet en el viejo continente.

Será mejor que nos vayamos acostumbrando a la palabrita de marrás: crisis (¿dónde estáis los que nos calificábais como profetas del apocalipsis hace un año, cuando empezamos a hablar de la burbuja inmobiliaira?). Y será mejor que os aprendáis el