Desde el inicio de la crisis económica la renta disponible de las familias españolas ha comenzado a caer en picado, pero ahora, justo cuando se cree que la etapa más cruda de la misma ha quedado atrás, sufrimos el riesgo de que esta vuelva a caer a corto plazo.
¿Por qué? Pues los ingredientes que me hacen pensar que esto será así son:
El principal índice de referencia al que están refrendadas las hipotecas y los préstamos al consumo tomados por prestatarios en España, el Euribor, ha cerrado el pasado ejercicio de 2010 en el 1,526%, 284 puntos básicos más alto que doce meses antes.
Este dato, confirma el principio del fin de una etapa de tipos de interés bajos, que sin lugar a dudas, se irá consolidando en la media en que las principales economías de la Eurozona vayan confirmando su salida de la crisis, y la consecución de cotas positivas de crecimiento económico.
Esta semana en nuestra serie de Conceptos de Economía analizamos el nivel de vida, un concepto que adquirió su importancia cuando las Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo implementó en sus estadísticas de indicadores para comparar los países de todo el planeta.
El nivel de vida, en esencia, es el bienestar que un individuo, como integrante de un grupo, aspira o puede llegar a aspirar. Para ello no solamente nos centramos en los bienes materiales que dicho individuo acapara a lo largo de su vida, sino también en los bienes y servicios públicos que provee el estado, como gestor de la circunscripción administrativa dónde este resida.
Le voy a tomar la vez a Echevarri en sus Premios Hearts porque La Voz de Galicia comienza el mes de julio llevándose el premio. El sensacionalismo, amarillismo puro y la desinformación relativa al impuesto sobre la renta que lleva a cabo en el artículo que han publicado con el siguiente titular: “Hacienda pone la lupa sobre los que se han quedado en paro“. El artículo parte del caso de Marcos González, trabajador que ha tenido dos pagadores, el INEM, al cobrar la prestación por desempleo y una empresa.
Ahora, a este caballero, la cuota diferencial de la declaración de la renta le sale a ingresar, no que le sale la renta a pagar, como dice el periódico. ¿A qué se debe? A los siguientes motivos:
El FMI le ha abierto la puerta al ejecutivo para que proceda con una subida de impuestos. El plan de recorte del déficit va a incluir una subida de “impuestos menores” según el secretario de Estado de Hacienda y los inspectores de Hacienda están presionando para que se suba el impuesto sobre la renta, el principal impuesto de nuestro mapa tributario.
Tal y como pintan las cuentas públicas, los inspectores de Hacienda abogan por retocar al alza impuestos que estén mucho más fiscalizados como es el IRPF dado que las posibilidades de fraude son menores y el efecto recaudatorio es mucho más efectivo. Respecto a los impuestos menores que se citan, si se ha descartado tabaco pero no se han dado pistas de los impuestos que se pueden subir.
Un estudio de dos profesores de psicología de la Universidad de Warwick y de la Universidad de Cardiff ha demostrado que los británicos estén en un estado permanente de insatisfacción. Para obtener este resultado, el profesor preguntó durante siete años a 10.000 hogares sobre su nivel de satisfacción y lo relacionó con sus ingresos.
Bien, las respuestas demostraron que solo se sentían más felices aquellos que ganaban más que sus vecinos. Si su poder adquisitivo se incrementaba pero también el de sus vecinos, no eran más felices.
Mañana llega al Congreso una iniciativa que pide aumentar la progresividad del IRPF subiendo la tributación de las rentas del trabajo al 50% para aquellos que cobren más de 7.000 euros (mensuales deduzco). Esta iniciativa no va a ninguna parte y el impacto fiscal que tiene es casi nulo, en el IRPF inicialmente, además de perjudicar la recaudación de IVA y sociedades entre otras.
Vamos a ver en qué me baso para llegar a esta conclusión. En primer lugar, cogemos las estadísticas disponibles del IRPF del ejercicio 2006, con todas las carencias que tienen, tanto por falta de actualización de datos como por la poca información que ofrecen. En esta estadística vemos los siguiente:
La crisis sigue estando en pleno apogeo y es inevitable que, como a cualquier conocedor de algo de teoría económica, se nos vayan planteando ciertas ideas sobre cuales podrían ser la soluciones claves para la crisis que nos acecha.
De forma habitual para conseguir una mejora en la crisis económica vivimos un apogeo de medidas dirigidas a conseguir una estabilidad de precios, por ejemplo, el Banco Central Europeo con su política monetaria aplicada a toda la Zona Euro, el Estado regulando las tasas impositivas sobre impuestos especiales, etc. A partir de este momento se me ocurre una idea extra, ¿debería el Estado controlar los salarios?
Es muy curioso, yo un joven de veintipocos aún no he conseguido que la Agencia Tributaria después de confirmarme la situación de envío en más de cinco ocasiones me haga llegar por correo postal como a todo el mundo mi borrador de la Renta, mientras que por el contrario sabemos de dos casos, es evidente que habrá muchos más, de niños menores que han recibido los suyos y de forma totalmente inesperada.
Los dos casos que conocemos hasta la fecha son de una niña de tres años de Cáceres y un niño de 10 años en Lanzarote, en caso de la primera era algo irrisorio ya que el borrador le informaba que tenía 12 céntimos a su favor, en el caso del otro menor no era así, tendría algo más de 100 euros disponibles gracias a la devolución en cuanto confirmara dicho borrador.
Desde mi incorporación como editor de pleno derecho a escribir en este blog, ha salido en algunos comentarios la justicia tributaria de la progresividad en los impuestos, el reparto de la riqueza y todas aquellas bondades que le queramos colocar como San Benitos a nuestro actual sistema tributario.
Si miramos el IRPF, en donde contribuyen más de 17.500.000 de criaturas con sus prebendas; sus efectos y demás consecuencias, podemos comprobar hasta donde es beneficioso, saludable y justo para nuestro reparto equitativo de la riqueza, posibilidades de contribuir en función de nuestros ingresos y todas aquellas virtudes que le queramos encomendar como impuesto progresivo para ricos por excelencia. Ahhh, no perdonad, el IRPF es el impuesto más progresivo e injusto para pobres que existe. Vamos con los numeritos para incrédulos, a ver si entramos en razón.