En estas páginas he hablado muchas veces, desde hace años, en contra de la costumbre de muchos grupos empresariales de intentar adquirir el control de empresas cotizadas, pero sin hacer una oferta pública de adquisición (OPA) en bolsa, incluso sin tener más de la mitad de las acciones de la empresa. Intentan conseguir controlar la empresa manteniendo una minoria de las acciones de la empresa. La idea es comprar una participación minoritaria y utilizar esta para colocar a su gente en posiciones de alta dirección y ejercer control.
Continúa la telenovela que hemos visto desde más de cinco años de la constructora española, Sacyr Vallehermoso, queriendo controlar a la petrolera Repsol y, así, acceder a sus suntuosos flujos de caja provenientes de los altos y crecientes aumentos en los precios del petróleo. No es la única telenovela que vemos en el panorama empresarial español.



Como aconsejan los árabes, siéntate en la puerta de tu casa y ve pasar el cadáver de tu enemigo. Tiempo al tiempo. Conviene mascar despacio los acontecimientos, y aprovechar para obtener conclusiones. Tras la avalancha de noticias acerca de
Parece que las grandes compañías españolas se apuntan a la idea de los centros empresariales. Es decir, en lugar de tener muchos edificios dispersos por una ciudad, agrupar toda su plantilla en una sola zona, en un campus empresarial.


