
Se ha abierto un debate ético-moral respecto el cobro de la prestación de desempleo en el caso de trabajadores o personas con una alta remuneración en el trabajo. El caso que ha saltado a la luz pública ha sido la exdirectora de la CAM, que ha conseguido el título de extrabajadora de la entidad por sus propios medios y por su nula capacidad laboral, cuando se ha dirigido a una oficina de empleo y ha tramitado su solicitud para la prestación por desempleo.
Este trámite, es un trámite lógico y normal para cualquier trabajador que ha perdido su puesto de trabajo de manera involuntaria (ha sido despedida por el FROB) y es completamente independiente a la capacidad económica del solicitante y a su buen o mal hacer laboral. Pero el debate ético-moral al que estamos llegando es que este cobro del desempleo no es ético, por su trabajo mal realizado y por el patrimonio y sueldo anterior. Vamos, que a este paso de razonamiento, podemos concluir que los ricos sólo tienen el derecho a pagar impuestos. Decía Karl Marx que a cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad. Y aquí es donde rompemos realmente la justicia social por la dificultad implícita de poner baremos a estas capacidades y necesidades.







