
Todos conocemos la expresión “sigue la ley del mínimo esfuerzo”, que se usa tradicionalmente para señalar que alguien no se esfuerza tanto como podría lo que le da un caracter ciertamente negativo, alguien que sigue esa ley es, simple y llanamente un vago.
Hasta hace poco en mi perfil de twitter yo me definía como un vago a tiempo parcial, actualmente no tengo tanto tiempo libre para dedicar al “dolce far niente”, pero creo que la ley del mínimo esfuerzo no es tan mala como la pintan, es más, puede conducir a la máxima productividad, la clave está en fijar los objetivos adecuados.




