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¿Cómo nos apretamos el cinturón?

¿Cómo nos apretamos el cinturón?
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Es evidente que no nos encontramos en la coyuntura más ideal para el ahorro: el esfuerzo exigido para la vivienda está en niveles muy elevados, los costes de algunos productos básicos están creciendo como la espuma... la economía familiar se resiente. Pero quizás en estas circunstancias sea más importante que nunca lo de "apretarnos el cinturón" para intentar limitar el gasto en la medida de lo posible. A lo mejor no es mucho, igual es el "chocolate del loro", pero menos es nada.

La Organización de Consumidores y Usuarios ha editado una guía en seis capítulos con consejos para ahorrar en distintos ámbitos de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en su capítulo dedicado a supermercados nos indican que mediante la comparación entre distintos establecimientos y el aprovechamiento de las ofertas, es posible lograr ahorros superiores al 40% para una misma cesta de la compra (incluso con las mismas marcas). La elección de una entidad financiera que nos proporcione unos productos y servicios que se ajusten a nuestras necesidades cotidianas puede ayudarnos a lograr una mayor rentabilidad para nuestros productos (o un menor coste para los productos de activo) a cambio de unas menores comisiones.

Las tarifas telefónicas pueden ser otra fuente de ahorro: la selección del proveedor y la oferta más ajustada a nuestros hábitos de uso del teléfono y de conexión a la red puede ayudarnos a ahorrar un poco en nuestra factura mensual. Los seguros del automóvil presentan también un amplio abanico de posibilidades, y una adecuada revisión de las distintas alternativas puede descubrirnos vías de ahorro.

Otra vía de ahorro se presenta por el uso adecuado de la energía: un uso apropiado de electrodomésticos y la adquisición de algunos hábitos esenciales relacionados con el consumo puede reducir nuestra factura en agua, gas o electricidad.

Por último, desde la OCU apuntan a una última vía de ahorro que a mí personalmente me parece probablemente la más importante: la necesidad de hacer un consumo razonable (y que, en realidad, podría aglutinar a todos los demás consejos). Analizar bien nuestras necesidades (en cualquier ámbito), conocer todas las alternativas existentes en el mercado que podrían satisfacerlas y escoger aquéllas que mejor relación calidad-precio presenten (y que no será, necesariamente, la más cara) es la mejor vía para limitar el derroche.

Foto | PixelManiatik

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