HOY SE HABLA DE

Malas noticias para el sector tecnológico en España: la digitalización y el empleo tech entran en fase de ajuste

Malas Noticias Para El Sector Tecnologico En Espana La Digitalizacion Y El Empleo Tech Entran En Fase De Ajuste
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
javier-ruiz

Javier Ruiz

El sector tecnológico ha sido uno de los grandes motores de la economía española durante casi diez años. A medida que la digitalización crecía, se han ido multiplicando las rondas de inversión y el empleo cualificado.

Sin embargo, los últimos datos empiezan a dibujar un cambio de fase: el empleo tecnológico ya no crece al ritmo de los años anteriores y, en algunos segmentos, directamente retrocede, como analizaba El País sobre el frenazo del sector.

Hacia la normalización

¿Estamos frente a un desplome sectorial? No, pero sí ante un frenazo significativo que invita a una lectura incómoda. Según los datos, todo apunta a que es posible que no se trate de un problema coyuntural, sino de los límites del modelo de crecimiento digital español.

Tras el shock de la pandemia, el empleo tecnológico vivió una expansión poco habitual. Entre 2020 y 2024, la combinación de digitalización acelerada, fondos europeos, trabajo remoto y expectativas elevadas empujó al alza la contratación de perfiles TIC y STEM.

El sector superó el millón de ocupados y se consolidó como uno de los pocos ámbitos capaces de absorber empleo cualificado con rapidez, tal y como subraya el informe de UGT sobre empleo tecnológico en el mercado laboral español.

Sin embargo, este ciclo parece haber tocado techo. En 2025, el empleo tecnológico ha dejado de crecer e incluso ha retrocedido en términos netos. El ajuste no es uniforme, pero sí suficiente como para romper una tendencia que se daba casi por sentada.

Qué tipo de empleo se está ajustando

Cabe matizar que el frenazo no afecta a todo el sector por igual. Los recortes y la menor creación de empleo se concentran sobre todo en estructuras maduras: grandes compañías de telecomunicaciones, ingeniería y servicios tecnológicos generalistas, un fenómeno detectado en análisis sectoriales difundidos por LinkedIn News.

Por el contrario, los nichos especializados, como datos, ciberseguridad o inteligencia artificial, siguen mostrando demanda, aunque de forma mucho más selectiva. La cuestión es que estos segmentos no compensan en volumen la desaceleración del resto del ecosistema.

En este punto es donde el ajuste del empleo tecnológico deja de ser una simple mala noticia sectorial y se convierte en un síntoma más amplio. España sigue teniendo un tejido productivo dominado por pymes de baja productividad, con escasa capacidad para absorber tecnología avanzada de forma sostenida.

La digitalización, en muchos casos, no se traduce en más valor añadido, sino en externalización de servicios o proyectos puntuales, una debilidad estructural señalada de forma recurrente por organismos como Funcas.

Además, el país arrastra salarios menos competitivos y una concentración excesiva del empleo tecnológico en grandes empresas, lo que limita la capilaridad real de la digitalización en el conjunto de la economía.

Digitalizar no se limita a contratar programadores

El ajuste actual también revela una confusión frecuente en el debate público: equiparar digitalización con creación automática de empleo tecnológico. La experiencia reciente sugiere lo contrario.

Digitalizar procesos puede aumentar productividad sin necesidad de incorporar más trabajadores “tech” en las plantillas, sobre todo, desde que han entrado al partido los procesos de automatización y la inteligencia artificial.

En ese contexto, el empleo tecnológico deja de ser expansivo por definición, una tendencia coherente con los objetivos europeos de digitalización recogidos en la agenda digital de la UE para 2030.

En cualquier caso, conviene evitar lecturas catastrofistas. Con los datos en la mano, el sector tecnológico no desaparece ni está entrando en una crisis sistémica. Sin embargo, sí se advierte un frenazo del empleo que actúa como señal de advertencia.

El mensaje es claro: la digitalización, por sí sola, no garantiza crecimiento sostenido ni empleo de calidad si no va acompañada de cambios más profundos en el modelo productivo, algo que la OCDE viene advirtiendo al señalar la brecha entre adopción digital y ganancias reales de productividad, especialmente en economías con un tejido empresarial fragmentado.

Inicio