Jorge de Mingo, funcionario de Correos, cuenta en 'Y ahora Sonsoles' (Antena 3), vía ABC, que ha visto a compañeros ausentarse de la ruta de reparto para ir a casa. Su denuncia no es un caso aislado, sino el síntoma de un problema que escala hasta cifras muy elevadas en las administraciones públicas. La tasa de absentismo en actividades postales y de correos alcanza el 12,5%, según el informe de Randstad Research del segundo trimestre de 2025, frente al 7,0% general. Un estudio de la Fundación Civismo calcula que 1,5 millones de personas no acuden cada día a su puesto de trabajo en España —1,2 millones en baja médica—, lo que supone la pérdida del 7% de las horas pactadas.
"En mi oficio tengo conocimiento y sé de gente que dos o tres veces al día se va a su casa una hora y luego sale a repartir", señala De Mingo, quien añade que los compañeros "llegan con cartas sin repartir porque han estado tiempo parados en su casa". El funcionario reconoce haber visto "bajas injustificadas" y sostiene que, en el sector privado, esos mismos comportamientos tendrían una consecuencia directa: "Esos trabajadores estarían fuera de esa empresa".
De hecho, el grupo Correos registró en 2025 más jornadas perdidas que en 2020, el año de la pandemia. Su plantilla —formada por más de 46.000 empleados— es un reflejo de lo que el propio Mingo describe: "La gente que venimos de lo privado y aprobamos la oposición valoramos más el puesto que tenemos ahora que los que han llegado desde muy pequeños y están ahí porque su tío o su abuelo eran funcionarios de Correos". La diferencia entre quien ha competido para acceder y quien tiene familiares que han trabajado en Correos no es un detalle menor en una empresa donde el 89% del personal tiene régimen laboral y solo el 11% es funcionario.
Y es que la estabilidad funcionarial, diseñada como garantía de imparcialidad, puede generar en determinados contextos debates sobre los incentivos al cumplimiento. El Ayuntamiento de Fuengirola sacó a licitación en agosto un contrato de detectives privados para investigar las bajas de sus empleados municipales, con un presupuesto de 14.999 euros más IVA, y existen precedentes de medidas similares en otras administraciones.
El impacto agregado del absentismo se sitúa, según la Fundación Civismo, en torno a los 45.000 millones de euros anuales, es decir, más del 3% del PIB. España cerró 2025 en máximos históricos: el informe de Randstad Research del cuarto trimestre sitúa la tasa general en el 7,1% de las horas pactadas, igualando el récord registrado en el primer trimestre de 2022. Un Estado que debe hacer frente al coste del absentismo entre sus empleados tiene, cuando menos, un problema de gestión.
"En Correos los detectives son los propios jefes, pero lo hacen con quien quieren"
Dejando atrás este punto, hay que apuntar que en Correos ya se geolocalizan las furgonetas de reparto como herramienta de control, aunque Mingo resta eficacia a la medida: "Creo que en Correos los detectives son los propios jefes, pero lo hacen con quien quieren. Llegan y te dicen: 'Te he visto parado'". Un sistema donde la vigilancia depende más de la discrecionalidad del jefe directo que de un protocolo homogéneo.
Imagen | Correos.com
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