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Guerra comercial: así intenta defenderse China del proteccionismo estadounidense

Guerra comercial: así intenta defenderse China del proteccionismo estadounidense
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Recientemente, conocimos como el presidente de Estados Unidos, Donaldo Trump, se embarcaba en una aventura proteccionista cuando anunció la imposición de nuevos aranceles del 25% a las importaciones de acero y del 10% a las de aluminio que afectaban especialmente a China.

La práctica de Estados Unidos de imponer restricciones a la importación basadas en la "seguridad nacional" ha dañado gravemente el sistema comercial multilateral liderado por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y ha interferido gravemente con el orden normal del comercio internacional, al que se han opuesto muchos miembros de la OMC.

China responde: La guerra comercial

Estados Unidos va a la desesperada contra China por su déficit comercial. En 2016, los Estados Unidos importaron 463.000 millones de dólares de China, pero sólo exportaron 116.000 millones de dólares a China, generando un déficit comercial de 347.000 millones de dólares.

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Sin embargo, a pesar de las políticas proteccionistas, el déficit comercial de Estados Unidos alcanzó la cifra de 566.000 millones de dólares en 2017, un 12% más frente al año anterior, siendo el mayor déficit comercial en los últimos siete años.

Lo que estos números no muestran son los bienes de Estados Unidos que fueron enviados a China para su ensamblaje y luego devueltos a los Estados Unidos -bienes intermedios- se consideran importaciones chinas, a pesar de que las piezas se fabricaron realmente en los Estados Unidos. Según Oxford Economics y el US China Business si el valor de estos bienes se restara de las exportaciones chinas, el déficit se reduciría a la mitad.

Sin embargo, toda acción tiene su reacción. El hecho de que Estados Unidos impusiera aranceles ha llevado a un movimiento estratégico por parte de China, focalizado en una respuesta proteccionista que afectaría a las exportaciones estadounidenses hacia China de unos 3.000 millones de dólares.

Por un lado, un total de 120 impuestos que involucran 977 millones de dólares en exportaciones de Estados Unidos a China, incluyendo frutas frescas, frutos secos y productos de nueces, vinos, etanol modificado, ginseng americano y tubos de acero sin soldadura, que se espera que impongan un arancel del 15%.

Por otro lado, un total de 8 impuestos que involucran 1.992 millones de dólares de exportaciones de Estados Unidos a China, incluyendo carne de cerdo y sus productos, aluminio reciclado y otros productos, con un arancel propuesto del 25%.

Con este movimiento de China, se han producido caídas bursátiles en los principales índices que actualmente se encuentran con una rentabilidad negativa en lo que va de año. Enel caso del Ibex 35, ha firmado recientemente los mínimos de los últimas 52 semanas, situándose por debajo de los 9.400 puntos y desde enero pierde más de un 6%.

Impacto limitado de las medidas proteccionistas sobre China (por ahora)

A pesar de todo el revuelo, hay que apuntar que China depende menos de las exportaciones para impulsar su crecimiento económico que hace una década. La balanza comercial ha contribuido mucho menos al crecimiento de su PIB en los últimos tiempos (0,1 puntos porcentuales en promedio en 2015-2016) que hace 10 años (3,4 puntos porcentuales en promedio en 2005-2007). La balanza comercial de China alcanzó un máximo de alrededor del 7,4% del PIB en 2007 y descendió bruscamente a alrededor del 3,5% en 2017.

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Los aranceles específicos por sectores anunciados hasta la fecha -es decir, para paneles solares, lavadoras, acero y aluminio- no afectarán de manera significativa a las exportaciones de China debido a la limitada exposición de estos sectores al mercado estadounidense.

Sin embargo, el impacto negativo tanto en el crecimiento económico chino como en industrias específicas sería mayor, en el supuesto en el que los Estados Unidos expandiera significativamente los aranceles y otras medidas proteccionistas significativas y de amplio alcance.

Los sectores con una gran exposición directa al mercado estadounidense incluyen el corcho y los productos de madera, el mobiliario, las máquinas de oficina, los electrodomésticos, los equipos eléctricos, los vehículos de carretera, los equipos de telecomunicaciones, la maquinaria eléctrica, las prendas de vestir y el calzado, los aceites y grasas animales.

Los Estados Unidos reciben entre el 15% y el 35% de las exportaciones totales de China por cada uno de estos sectores. Además, los equipos de telecomunicaciones, las máquinas de oficina y la maquinaria eléctrica representaban más de un tercio del total de las exportaciones chinas a los Estados Unidos en 2017.

El efecto de las políticas comerciales restrictivas para sectores específicos podría magnificarse a través del impacto en las cadenas de suministro nacionales, especialmente ahora que China fabrica directamente una proporción mucho mayor de componentes para estas industrias, en lugar de importarlos, como en el pasado.

¿Y qué hay de Europa?

La Comisión Europea ha estado considerando la posibilidad de aplicar aranceles de represalia a diversas importaciones procedentes de los Estados Unidos, desde marcas de motocicletas como Harley Davidson hasta productos alimenticios como el zumo de naranja y la mantequilla de maní, con la esperanza de que los productores estadounidenses afectados ejerzan presión sobre la administración Trump.

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El hecho es que los aranceles de represalia son extremadamente peligrosos, ya que corren el riesgo de provocar una guerra comercial más amplia. Y, contrariamente a las afirmaciones mal informadas de Trump, las guerras comerciales no son buenas para nadie, ya que destruyen el proceso de la división del trabajo.

Más allá de este riesgo general de guerra comercial mencionado, hay razones por las que la Comisión Europea, en particular, encontraría que los aranceles de represalia son contraproducentes.

Para empezar, podrían despertar sospechas de que la Comisión está motivada, al menos en parte, por el deseo de cosechar más ingresos aduaneros para sí misma, como protección contra una crisis financiera desencadenada por Brexit.

No obstante, hay ciertas medidas de la Unión Europea proteccionistas contra Estados Unidos. Por ejemplo, grava las importaciones de automóviles procedentes con un 10%, en comparación con el arancel del 2,5% que los Estados Unidos aplican a las importaciones de automóviles procedentes de la UE.

Si bien esta asimetría surgió porque los Estados Unidos han recibido una mayor protección de la propiedad intelectual a través del llamado Acuerdo sobre los ADPIC, el hecho es que los aranceles socavan los intereses de los consumidores y, por lo tanto, son injustificables.

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