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El sistema de pensiones va a reventar: la factura ha crecido un 68% en 10 años y eso que aún falta el 'baby boom' por jubilarse

  • Además, una población de mayor edad implica también mayores necesidades de recursos para sanidad y dependencia.

  • ¿Cómo financiar cada vez más prestaciones y de mayor cuantía con un sistema basado fundamentalmente en las cotizaciones de quienes continúan trabajando?

Sistema Pensiones Al Limite
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Sergio Delgado

La factura de las pensiones crece y crece sin que el sistema, tal cual está planteado en la actualidad, pueda sostenerla. Y por si esto fuera poco, España está entrando  en una de las etapas demográficas más exigentes (y peligrosas) de las últimas décadas.

En septiembre de 2026, la Seguridad Social ha destinado 14.498,2 millones de euros al pago de las prestaciones contributivas, frente a los 8.623 millones que aproximadamente suponía la nómina en diciembre de 2016. El incremento ronda así el 68% en menos de diez años.

Por si esto fuera poco, las primeras cohortes del baby boom ya han comenzado a jubilarse y buena parte de esta generación irá abandonando el mercado laboral durante las próximas dos décadas.

Llegados a este punto, ¿cómo financiar cada vez más prestaciones y de mayor cuantía con un sistema basado fundamentalmente en las cotizaciones de quienes continúan trabajando? El dilema del siglo.

860 millones más al mes que hace un año

Actualmente se pagan 10.547.417 pensiones contributivas a más de 9,5 millones de personas. Solo en un año, la nómina ha pasado de unos 13.638 millones de euros en septiembre de 2025 a 14.498 millones, un incremento del 6,3% que equivale aproximadamente a 860 millones adicionales cada mes.

La comparación con 2016 resulta todavía más chocante. Entonces existían alrededor de 9,47 millones de pensiones contributivas, frente a los 10,55 millones actuales. El número de prestaciones ha aumentado aproximadamente un 11%, muy lejos del crecimiento registrado por su coste.

Hay que tener en cuenta que se trata de cantidades nominales, sin descontar la inflación acumulada. Aun así, la evolución muestra cómo el incremento de la pensión media y la incorporación de nuevos pensionistas con prestaciones más elevadas están trastocándolo todo.

Las jubilaciones ya cuestan 10.654 millones mensuales

Las pensiones de jubilación representan el principal componente del gasto. En septiembre absorben 10.654,6 millones de euros, el 73,5% de toda la nómina contributiva. En diciembre de 2016 suponían alrededor de 6.079 millones. El aumento se acerca así al 75% en menos de una década.

Mientras tanto, el número de pensiones de jubilación ha pasado de aproximadamente 5,78 millones a casi 6,8 millones. Es decir, su volumen ha avanzado mucho menos que el dinero necesario para pagarlas.

Y es que, la pensión media de jubilación alcanza actualmente 1.576,1 euros mensuales, un 4,5% más que hace un año. En 2016 rondaba los 1.050 euros.

A las sucesivas revalorizaciones se suma el denominado efecto sustitución: las nuevas altas suelen incorporarse con pensiones superiores a las prestaciones de quienes causan baja.

De hecho, la cuantía media de las nuevas jubilaciones registradas en agosto alcanzó los 1.711,4 euros mensuales.

El gran desafío será la jubilación del baby boom

La evolución demográfica añade presión a medio plazo. Demasiada para el sistema. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística muestran que los mayores de 65 años, que representaban el 20,4% de la población cuando se elaboró la estimación en 2024, podrían alcanzar un máximo del 30,5% alrededor de 2055.

Al mismo tiempo, el peso de la población de entre 20 y 64 años descendería desde el 60,9% hasta el 53,7% en 2051. La tasa de dependencia podría alcanzar el 75,3% alrededor de 2052.

Es una transformación especialmente relevante para España porque las pensiones funcionan mediante un sistema de reparto: las cotizaciones de los trabajadores actuales ayudan a financiar las prestaciones que cobran los pensionistas actuales.

Más ingresos para afrontar el aumento del gasto

Las reformas de los últimos años han intentado reforzar los recursos disponibles mediante instrumentos como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, cambios en las bases máximas y la cotización adicional de solidaridad.

Pero claro, el equilibrio también va a depender del empleo, los salarios, la productividad y la inmigración. No basta con conocer cuántos pensionistas habrá: resulta igualmente determinante saber cuántas personas estarán trabajando y cuánto aportarán mediante sus cotizaciones.

El envejecimiento tampoco afecta exclusivamente a las pensiones. Una población de mayor edad implica previsiblemente mayores necesidades de recursos para sanidad y dependencia, por lo que la presión se extiende aún más al conjunto de las administraciones públicas.

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