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La otra historia de una ronda de financiación de una startup: cinco lecciones útiles

La otra historia de una ronda de financiación de una startup: cinco lecciones útiles
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Uno de los aspectos más llamativos, y también más opacos, del mundo de las startup es el de las rondas de financiación. Poco se conoce de la historia real de esta fase de cualquier compañía, más allá de la cantidad recaudada y cuál será el destino de ésta en el corto y medio plazo. Ahora, una firma española, Otogami, ha logrado 300.000 euros y uno de sus fundadores, David Bonilla, ha contado los pormenores.

En su relato, publicado en su blog personal bajo el título ‘La historia detrás de 330.000 euros’, se plasman algunas de esas ‘realidades’ que no siempre se cuentan en los foros de emprendedores. Y reflejan que, pese al final feliz, no todo es tan sencillo e idílico. Aquí algunas de esas lecciones:

  • Lograr financiación no es rápido. Los fundadores se vieron obligados a dedicar varios meses a indagar posibilidades con distintos fondos, business angels e inversores. Sólo para el primer ‘escalón’, de 150.000 euros a través del fondo Vitamina K, fueron necesarias dos reuniones y varias semanas. El primer encuentro fue el 29 de abril y todo se ha culminado a principios de noviembre. Tiene detrás un enorme trabajo.

  • Los millones de euros son la excepción. A veces caemos en el error de creer que las rondas de financiación suelen ser millonarias. Éstas últimas existen y son, en demasiadas ocasiones, las que más repercusión tienen. Pero hay otras muchas que son, igualmente, necesarias para el ecosistema emprendedor, pero que no son de ese nivel.

  • Múltiples inversores. Tratar de conseguir una ronda de financiación de capital semilla a través de un solo inversor es “prácticamente imposible”, por lo que es necesario ir reuniendo poco a poco esa cantidad a través de varios ‘frentes’.

  • Detrás del ‘emprendedor’ no hay una especie de ‘superhéroe’, sino una persona con hipoteca, con obligaciones económicas y con una realidad muy distinta a la que se suele pintar en esos mensajes vacíos sobre ello. “Dedicarme en exclusiva a Otogami significaba cobrar menos de la mitad de lo que estaba ganando ahora”.

  • Tener miedo es humano. Entre los emprendedores, también. “Tenemos miedo e ilusión a partes iguales... Como cualquiera con un poco de sentido común ante la tremenda aventura que nos espera”.

En definitiva, la de Bonilla es una lección de realismo ante una ronda de financiación muy importante, que demuestra que, a veces, todos esos mensajes vacíos sobre los emprendedores están muy lejos de lo que, realmente, ocurre en el día a día.

En El Blog Salmón | La difícil financiación de los emprendedores, en prime time televisivo Imagen | HowardLake

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