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Cuando el arte irrita

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Ayer trascendió que la escultura Tête de Modigliani ha sido subastada por la friolera de 43 millones de euros. Una cantidad estelar teniendo en cuenta los tiempos de dificultad por los que atravesamos.

Cada día escuchamos muchas cosas de lo que alguna gente está dispuesta a hacer por dinero, es conocido por ejemplo, que anualmente hay personalidades que pagan cantidades ingentes por cenar con Warren Buffett.

No voy a entrar en si tiene o no lógica económica este hecho, obviamente dependerá de la valoración subjetiva del comprador y de su restricción presupuestaria, ni siquiera en si es ético o no, por no ser el objeto de mi análisis.

Mi discusión es muy concreta, ¿tenemos que ir en contra de libertad de mercado ante una crisis económica?

Centrándonos en el caso de la escultura de Modigliani, la teoría nos dice que un agente económico que se supone bien informado y que actúa de manera racional, realiza actuaciones que en base a los recursos disponibles (restricción presupuestaria), aumentan su utilidad marginal.  Además, este agente económico, habrá renunciado a ciertos recursos actuales (43 millones de euros), para disponer de mayores recursos en un futuro, cuando el subyacente de la operación ‘incremente’ su valor tanto como le dictan sus expectativas.

Seguramente la decisión de este individuo no sea altruista, y que con ello esperará que su precio aumente en el futuro, o sencillamente aumentará su utilidad marginal cuando llegue a su casa y la vea en el salón, en definitiva, los motivos pueden ser varios, pero nunca altruista.

Muchos se han jactado sobre esta ‘transacción económica’ por varios motivos, decirles que comparto las críticas que tengan que ver con el posible origen fraudulento de los fondos utilizados para la compra, por que pueden venir de redes terroristas, por que pueden proceder de actividades ilícitas, etcétera.

Pero no comparto las críticas sobre el montante de la operación, insisto, ni aunque estemos ante una crisis económica de grandes dimensiones.

Muchas veces tenemos que abstraernos cuando acontecen hechos como este, y aunque admitamos que se tiene que utilizar con más importancia la política económica para dirigir la economía, lo que nunca se debe hacer ni podemos admitir es limitar los derechos y las libertades económicas, porque si no, corremos el grave riesgo de atentar contra el libre mercado.

Vía | 20 Minutos
En el Blog Salmón| Invertir en arte o el arte de invertir
Imagen | seeminglee

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