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El BCE prepara su propio QE, ¿o sólo amenaza?

El BCE prepara su propio QE, ¿o sólo amenaza?
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La semana pasada el BCE dejó como estaban los tipos de interés, aunque había poco margen para tocarlos. De aquí en adelante sólo queda política no convencional para estimular la economía de la Eurozona. Y una de las cosas que dijo Draghi es que estaban todos de acuerdo en tomar medidas extraordinarias si la situación lo requería y mencionó el Quantitative easing (QE).

¿Qué es el Quantitative easing? Básicamente que un Banco Central compre activos directamente expandiendo su balance, para inyectar dinero en el mercado y rebajar los tipos de interés efectivos. No estamos hablando únicamente de comprar deuda de países, este programa ya existe (el OMT) aunque nunca se ha usado.

La clave de esta frase de Draghi es doble. Primero, ha dicho que todos estaban de acuerdo. El programa OMT de compra de bonos soberanos fue aprobado con el voto en contra de Alemania, y ahora no hay pegas. Segundo, cuando se anunció el programa OMT la prima de riesgo y la rentabilidad de los bonos de los países europeos (sobre todo de los que más problemas tenían, España entre ellos) cayó a una velocidad sorprendente. Casi podríamos decir que en España nos estamos recuperando por el anuncio de este programa más que por las medidas (controvertidas pero insuficentemente ambiciosas) de este Gobierno.

¿Qué pasará con el QE que están estudiando en el BCE? ¿Puede su simple anuncio relajar y convencer a los mercados de que ahí está el BCE para resolver todo y tener un efecto positivo? En esta ocasión no es tan sencillo. En septiembre de 2012 el problema que había era de confianza en la capacidad de pagar de ciertos países. Una garantía de compra por parte del BCE relaja bastante a los inversores.

Sin embargo ahora el problema no es de deuda (no tan acuciante, al menos) sino de deflación (aunque hay dudas sobre este tema). Y el mero anuncio de un QE no es suficiente, y prueba de ello es que tanto EEUU como Reino Unido tienen sus programas de QE funcionando (y con una expansión del balance bastante alta, por cierto).

Lo que está claro es que el BCE cada vez se ve más empujado a los límites de su mandato y el diseño institucional imperfecto está siendo sorteado como bien puede. Si vemos un QE, por cierto, tengo dudas de que veamos inflación, como siempre anuncian los más agoreros, pero sí burbujas de activos y quizá sí subidas de precios en materias primas. Eso es lo que nos dice la experiencia de EEUU, al menos.

Imagen | Banco Central Europeo

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