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¿Qué hacemos con los alquileres en B?

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Hace dos días Onésimo se preguntaba por qué no se actuaba contra aquellos arrendadores que no declaran sus ingresos por alquiler. Creo que tenía un puntito de indignación, justificada, ante lo fuerte de las cifras que apuntaban los de Gestha. Si esas cifras son ciertas, si pueden incluso distribuirlas por comarcas, ¿por qué no se actúa contra ellos? En mi opinión esas cifras son solo aproximaciones. Es imposible, por definición conocer cuáles son las cifras no declaradas que mueven los alquileres, especialmente los vacacionales. Es imposible estar encima de todas ellas. Pero los periodistas necesitan titulares, y los de Gestha les han suministrado uno bueno, desde el punto de vista publicitario. La pregunta es qué se puede hacer para que estas operaciones, muchas veces entre particulares, afloren, y contribuyan a los gastos comunes a través del IRPF.

Hay varias opciones: * Nada. Resignarse a que es imposible controlar un mercado tan atomizado como este, donde los particulares carecen de estímulos para colaborar, donde las cantidades que se mueven son, a nivel agregado, gigantescas, pero ínfimas por operación. Conformarse con que, especialmente en el caso del turismo, se recauda vía otros impuestos que afectan al consumo de los inquilinos o a la propiedad de los bienes inmuebles (IBI, rentas presuntas IRPF)

* Gravar los inmuebles vacios con múltiples recargos fiscales en contribución e IRPF, o con impuestos especiales. Apretar las tuercas fiscalmente de tal modo que, este mejor tratado declarar el alquiler que tener multitud de inmuebles "vacios". Pero ojito, que el concepto de vivienda vacía o desocupada puede dar mucha guerra jurídica, y además habrá que demostrarlo.

* Apostar por la vía orwelliana de Gran Hermano. Controlar consumos, suministros, que afecten a las viviendas, desatando campañas mediáticas ejemplarizadoras y metiéndoles una buena sacudida económica a unas cuantas cabezas de turco.

En mi opinión, ninguno de estos sistemas es deseable. Hacienda lo tiene, o lo tenía más sencillo. Permitan que los inquilinos se desgraven una cuantía considerable de los pagos que realizan. Este era el sistema que existía, aunque bastante timorato en las bonificaciones, hasta que llego el PP y lo elimino. Con este sistema los arrendadores sabían que sus inquilinos podían comunicar en sus declaraciones del IRPF a quien le pagaban sus rentas. Hacienda sólo tenía que cruzar los datos. De hecho, este sistema permanece en algunas Comunidades Autónomas. Eso sí, habría que darle una vuelta para el caso de los alquileres de temporada a los turistas extranjeros. Soy consciente de que el sistema tiene sus agujeros, pero muchos menos que el actual o los presentados anteriormente.

Creo que es mucho más barato que estos sistemas represores, que seguramente necesitan mucho más personal y más tiempo para conseguir peores resultados. Se trata de compartir parte de la ganancia de la Agencia Tributaria con los inquilinos. El actual sistema, a nivel nacional, que bonifica unicamente a los arrendadores no soluciona nada. Para que voy a declarar algo, aunque me bonifiquen la mitad, si no declarando tengo una bonificación del 100%.

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