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Rusia y sus clientes

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He estado siguiendo con mucha atención la crisis del gas ruso en la que se ha sumido Europa del Este tras el corte de los gasoductos. Creo que no hace falta que comente todos los artículos que han ido publicando los principales medios de comunicación online de todo el mundo. Rusia corta el gas, tensiones entre la Unión Europea, Rusia y Ucrania, además todo ello justo cuando acababa de suceder el cambio de presidente de turno de la UE y cuando una ola de frío ha azotado Europa. Mientras tanto los ciudadanos de países que no viven precisamente en la opulencia como Serbia o Moldavia pasando frío en sus casas y sufriendo las consecuencias de una disputa internacional con la que no tienen mucho que ver.

No voy a abordar el tema sobre quien tiene razón y quien no en esta disputa, lo que si veo es que los clientes están pagando las consecuencias sin tener la culpa de nada. Si no hace falta saber que es lo que piensan los clientes sobre su proveedor, al igual que no hace falta haber estudiado en Chicago o en Harvard para darse cuenta de las consecuencias que esto va a tener e la política de los países más afectados.

Voy a poner un ejemplo. El otro día estuve hablando con un estudiante búlgaro que me estuvo comentando como estaba la situación en su país. Según me contó e su familia tienen un coche que funciona a gas, resulta más barato que uno a gasolina. Nada más cortarse el gas se dejó de vender gas a los coches. ¿Alguien cree que después de esta crisis van a tener muchas ventas los vehículos propulsados por gas en los concesionarios de Sofía? Yo apostaría que no, si yo fuera un vendedor de estos coches ya me estaría buscando otro trabajo.

Obviamente cuando esto acabe la gente volverá a tener calefacción de gas en sus casa y los coches de gas volverán a circular por las carreteras. El consumo volverá a ser más o menos el mismo que antes, o incluso mayor, ya que no me extrañaría que se acaben construyendo grandes depósitos por si las moscas.

No obstante en todos los países de Europa del Este que tanto dependen del gas Ruso va a haber un giro radical en la política energética. No va a haber más interés en importar gas ruso, la opinión pública va a demandar tener muchas fuentes de suministro, inversiones en la independencia energética del país, etc. Dentro de un par de años la gente seguirá recordando que se quedaron si calefacción en pleno invierno.

A largo plazo en todos estos países se hará lo posible para no depender de la energía rusa, se construirán instalaciones para importar gas argelino en barcos y molinos en todos los lugares donde sea rentable. La independencia energética va a ser tema de debate en la calle. Este comportamiento de Rusia también va a dificultar los pasos de las empresas energéticas rusas. La opinión pública no va a admitir que Lukoil entre en el capital de Repsol, aunque sea un caso distinto.

Ya hablando en general, si tratas mal a tus clientes tus clientes se irán o buscarán una alternativa. En este caso es más difícil obtener alternativas, uno no obtiene la independencia energética de un día para otro. Pero a la política energética de muchos países no la va a reconocer ni su madre después de estos últimos días.

En El Blog Salmón | Ucrania no debe amenazar a la UE
Más Información | New York Times (en inglés)

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