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La historia de un fracaso: Iridium

La historia de un fracaso: Iridium
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Hace unos días Xatakamóvil publicaba la historia de Iridium y recordé la triste historia de esta empresa que comenzó su andadura a finales de los años 90. Y he pensado que puede ser entretenida para los lectores de El Blog Salmón ya que es la historia de un fracaso empresarial por los aires de grandeza y las malas previsiones que hicieron sus gestores.

Iridium es una empresa que decidió lanzar una red global de telefonía móvil a través de satélites, con lo que la cobertura era global y la inversión en infraestructura es más reducida que tener miles de estaciones base por todo el mundo. Con esta suposición empezaron a prestar servicio con la idea de convertirse en un gran operador de telefonía móvil. Eso fue el 1 de noviembre de 1998.

Apenas unos meses después, el 13 de agosto de 1999, Iridium estaba en bancarrota. ¿Cuáles fueron las razones? Principalmente una insuficiente demanda del servicio y que el coste del despliegue de satélites fue de miles de millones de dólares.

Lo que en teoría era muy bonito, un reducido coste en infraestructura, resultó ser fatal. Es cierto que para que un único operador de telefonía móvil tenga que proveer cobertura de telefonía celular global tendría que desembolsar muchísimo más dinero que lo que costó Iridium, pero para hacerlo puede empezar por partes, por una ciudad. Con Iridium no era posible. Hasta que no estuvieron todos los satélites funcionando no se pudo dar servicio. Y eso costó mucho dinero. Por tanto los precios de las llamadas tuvieron que ser altos.

Y es que además no contaron con la popularización del gran invento que trajo el GSM, que es roaming. Para tener cobertura global de GSM no es necesario que tu operador de GSM ponga antenas por todo el mundo, sino que tu operador de GSM llegue a acuerdos con operadores de todo el mundo. Y eso es lo que sucedió y sucede. Puedes ir con tu teléfono móvil GSM sin problemas a otros países pagando algo más por tus llamadas. Con Iridium las llamadas eran increíblemente caras estuvieras donde estuvieras (7 euros por minuto, por ejemplo).

Además esto se juntó con unos terminales muy caros (3000 euros), grandes (las antenas tenían que recibir la señal de satélites mucho más lejanos que una estación base de GSM) y con graves problemas de cobertura (dentro de los edificios no funcionaba). En definitiva, el proyecto fue un fracaso.

Al final los restos de la empresa (los satélites y la marca) fueron vendidos a un nuevo grupo de inversores que algo de partido le han sacado al tema. Su principal cliente es el ejército de EEUU y algunos marineros que lo usan como sistema de emergencia. Al final incluso es rentable, pero el objetivo inicial de la empresa a finales de los noventa de ser un competidor duro del GSM se ha quedado en agua de borrajas: ahora mismo tienen menos de 300.000 abonados frente a los 2.000 millones de GSM.

Y es que muchas decisiones de lanzar ciertos negocios se hacen alrededor de una mesa con muchas botellas de vino, cuando un poco de cabeza podría haber evitado una enorme pérdida de dinero. Algún día tengo que hablar de la creación de empresas de cable en España...

Más información | Wikipedia (inglés)

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