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General Motors, una víctima del tsunami

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La emblemática empresa de Detroit ha dado un paso más decidido hacia la quiebra al reconocer problemas sustanciales sobre su estabilidad financiera. Especialistas y auditores manifestaron serias dudas sobre su capacidad para resistir la actual tormenta de los mercados. Un reporte de la agencia federal que regula la bolsa de valores (SEC), junto a un grupo de auditores de la consultora Deloitte & Touche advirtió sobre las recurrentes pérdidas y la incapacidad de generar efectivo suficiente para cumplir con las obligaciones crediticias de General Motors.

Pese a que la automotriz aseguró que continúan con agresivas acciones para reestructurar el negocio y alcanzar una viabilidad a largo plazo, la tardanza en las resoluciones por quienes aún creen que éste es un fenómeno normal como cualquer otro y lo reiteran una y otra vez algunos comentaristas que pretender ver grandes colas en los bancos para hablar de crisis, y el agravamiento de esta situación insostenible dificulta los términos del ajuste. En un desesperado comunicado, General Motors señaló que cuando las ventas globales de automóviles se recuperen y las acciones de reestructuración generen los ahorros y beneficios previstos, se espera que vuelvan a ser capaces de financiar sus requerimientos operativos.

Sin embargo, la SEC no ve garantía alguna de que el mercado automotriz se recupere en el corto plazo. Más aún cuando los montos recibidos en “ayudas” estatales se han evaporado en menos que canta un gallo. General Motors recibió 13.400 millones de dólares en préstamos gubernamentales hace un mes y medio y espera la aprobación de otros 30 mil millones de dólares adicionales para hacer frente a los influjos de la recesión instalada en los EEUU desde diciembre de 2007. Entre las medidas que se ha planteado la automotora para sobrevivir incluye el despido de 47 mil trabajadores y el cierre varias plantas en el mundo y al menos cinco en Estados Unidos, en momentos en que este país atraviesa una fuerte crisis laboral, con más de 650.000 despidos en febrero y una tasa de desempleo que ya llega al 8,2%. Pero aún hay quienes señalan que estas “ayudas”, son innecesarias.

Imagen | Derek Farr

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