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Embarazos en el trabajo: una obligación moral

Embarazos en el trabajo: una obligación moral
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Cualquiera que se mueva en un entorno corporativo lo ha oido y lo ha visto alguna vez. En el entorno de los 30 años, todas las mujeres se vuelven en sospechosas. "Ésta seguro que se nos embaraza", "como se embarace nos hace una faena", "a ver cómo funciona el departamento con tanta embarazada".

Dioni Nespral hace una, en mi opinión, brillante reflexión sobre el embarazo y el trabajo, basada en dos puntos.

El primero: un embarazo tiene que ser siempre una buena noticia. Tanto si lo vemos desde un punto de vista social (es bueno y necesario que en nuestra sociedad nazcan niños... y todos deberíamos ser conscientes de ello) como, sobre todo, desde un punto de vista humano. La maternidad / paternidad es uno de las experiencias más trascendentales de la vida de una persona. Si estamos hartos de decir que "las personas son lo más importante de nuestra organización" y de que "hay que cuidar a las personas", un embarazo es el momento más apropiado para demostrar ese apoyo y ese respeto para las personas. Una mujer embarazada nunca debería sentir su estado como una amenaza para su posición en la empresa, sino recibir en esa etapa el mayor de los apoyos. Por supuesto que un embarazo supone complicaciones "logísticas" para una empresa: necesidad de adaptar el trabajo durante el embarazo, posibles complicaciones, la baja maternal, la reincorporación, las jornadas reducidas, la lactancia... Pero nunca esas complicaciones pueden ser lo relevante en la relación de la empresa con la embarazada, lo relevante es lo otro.

Y es que, y ahí va el segundo gran argumento de la reflexión, cualquier complicación "logística" se puede subsanar con la adecuada planificación (y las complicaciones derivadas del embarazo no son algo que ocurra, precisamente, de la noche a la mañana). Otra cosa es que en las empresas todavía no estemos acostumbrados a gestionar estas situaciones.

Acabo con un párrafo de Dioni que resume perfectamente el espíritu y la idea:

Resumiendo, que el hecho que una trabajadora se quede embarazada es en primer lugar un motivo de alegría, en segundo lugar una situación que hay que analizar y tomar las decisiones adecuadas teniendo en cuenta los plazos y las funciones del puesto y en tercer , lugar es un momento especial para la persona. Ser conscientes de estas tres cuestiones, tendría que ser lo normal, lo habitual.

La lástima es que todavía no lo sea, y que la posibilidad de que una mujer se quede embarazada se siga viendo como una amenaza y una fuente de problemas

Foto | Mahalie

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