En las últimas décadas, el cuidado del medio ambiente y la preservación de la diversidad han dejado de ser preocupaciones de unos pocos ecologistas muy sensibilizados y voluntaristas y se han convertido en asuntos relevantes para gran parte de la ciudadanía, las empresas y las instituciones públicas en España. Los datos son contundentes. Según una encuesta elaborada por OnePoll a 2.000 personas, el 81 % de los españoles desea que sus compras tengan un impacto medioambiental y social más positivo.
Además, un estudio del Banco Europeo de Inversiones asegura que para el 83 % de los jóvenes españoles es importante que su futuro empleador tenga una sólida estrategia de sostenibilidad, e incluso para un tercio es el primer criterio cuando buscan una compañía en la que trabajar. Los datos también muestran que, a estas alturas, es una minoría cada vez más insignificante la que niega que el cambio climático esté realmente sucediendo. Así, según un estudio de la Fundación Moeve, para ocho de cada 10 españoles ya no queda duda de que este fenómeno está pasando y cambiando nuestras vidas.
En este escenario, están proliferando las investigaciones y los proyectos que buscan aunar desarrollo material y cuidado del medio ambiente en pro de una verdadera economía verde. Un ejemplo destacado es el de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea, que acaba de celebrar el primer Reto Anual de Innovación en Sostenibilidad, donde varios equipos formados por alumnos de disciplinas académicas diferentes han trabajado durante meses para dar con soluciones a desafíos reales y problemas concretos que comprometen el equilibrio ambiental. Y lo han hecho en colaboración de socios como Heineken España, CHEP, LG y SACYR.
Proyecto ganador: el futuro de los espacios verdes urbanos
El equipo ganador de esta primera edición del Reto de Innovación en Sostenibilidad, representado por Noemí Jurado, estudiante del Grado en Veterinaria, y Santiago Fernández, estudiante del Grado en Arquitectura, fue el que daba respuesta al reto planteado por LG de convertir los parques urbanos en verdaderos ecosistemas naturales. El punto de partida de este trabajo fue una reflexión crítica sobre cómo concebimos los espacios verdes en las ciudades, que tradicionalmente anteponen la estética de un césped bien cuidado y unos setos perfectamente cortados a una funcionalidad ecológica real.
Según explicaron los estudiantes, estos espacios mal concebidos empobrecen el ecosistema, ya que reducen la biodiversidad, dificultan la presencia de especies silvestres y pueden dar lugar a riesgos sanitarios, como una mayor concentración de especies urbanas que facilitan la transmisión de enfermedades zoonóticas —infecciones que se transmiten de forma natural—. Además, los ganadores hicieron una aproximación al problema bajo el paraguas del enfoque “one health”, que entiende la salud humana, la salud animal y la salud ambiental como dimensiones estrechamente interrelacionadas.
Para marcar un camino en la transformación de los parques urbanos, el equipo ganador del primer Reto Anual de Innovación en Sostenibilidad de la Universidad Europea recurrió a un modelo de intervención modular, escalable y replicable en cualquier jardín de ciudad
Para marcar un camino en la transformación de los parques urbanos, el equipo ganador del primer Reto Anual de Innovación en Sostenibilidad de la Universidad Europea recurrió a un modelo de intervención modular, escalable y replicable en cualquier jardín de ciudad. Además de proponer un diseño, el proyecto —que se estructura en cuatro fases— incorpora una actividad de control y evaluación de las intervenciones para comprobar si realmente aumentan la biodiversidad de las zonas verdes impactadas y se reducen los riesgos sanitarios asociados. En este sentido, prevé un seguimiento durante dos años con mediciones periódicas. Además, para predicar con el ejemplo, el primer piloto de este proyecto ha empezado en el propio campus de la Universidad Europea en Madrid.
El objetivo de la Universidad es que los proyectos destacados se materialicen y acaben sirviendo verdaderamente a empresas y sociedad. Por eso, además de invitar a otras universidades para que también sumen talento, está previsto que el equipo ganador, en este caso el del reto propuesto por LG, trabaje junto a la compañía para definir de qué forma implementar y hacer realidad su iniciativa.
Los tres proyectos finalistas
Pero los estudiantes de la Universidad Europea que han participado en esta primera edición del Reto Anual de Innovación en Sostenibilidad también se enfrentaron a otros desafíos. Heineken España, por ejemplo, ha buscado nuevas estrategias para comunicar de manera clara y verificable sus avances en descarbonización, garantizando transparencia en un contexto regulatorio y normativo cada vez más exigente. El proyecto ha sido abordado por José Luis Benítez y Ronin Carrión, estudiantes de Computación de la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador).
Mientras tanto, CHEP ha apostado por la inteligencia artificial para diseñar un ranking dinámico de sostenibilidad que permita evaluar en tiempo real el compromiso ambiental de empresas y organizaciones. Este proyecto fue defendido por Sandra Ontiveros, doctoranda en Sostenibilidad, y Miriam Pérez, doctoranda en Psicología de la Universidad Europea. Y SACYR ha planteado la necesidad de dar con soluciones de innovación con propósito social, orientadas concretamente a mejorar el bienestar de las comunidades en las que opera a través de sus infraestructuras. Un reto al que dieron respuesta Íñigo Imaz y Juan David Salazar, estudiantes del MBA en Construcción de la Universidad Europea.
El objetivo: aprender haciendo
El Reto Anual de Innovación en Sostenibilidad es un buen ejemplo de que, más allá de los planteamientos teóricos, la mejor forma de aprender es haciendo. Es lo que los anglosajones llaman la filosofía del “learning by doing”. El objetivo es convertir proyectos académicos en soluciones con recorrido en el mundo real. De esta forma es posible convertir a los universitarios en verdaderos agentes de cambio social. Además, la iniciativa de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea también es un ejemplo de hasta dónde puede llegar la colaboración universidad-empresa-sociedad como vía para favorecer el cambio.
Después de esta primera edición del Reto Anual de Innovación en Sostenibilidad, la Universidad Europea tiene el firme objetivo de que vengan más en 2026 y en los años siguientes. De esa manera, la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea toma la delantera en España en la formación de profesionales que hagan realidad la transición a una verdadera economía verde. Hay que recordar que esta Escuela es un paraguas bajo el que se reúnen hasta 20 programas entre grados, másteres y doctorados, que son claves en la formación de profesionales que tendrán mucho que decir en el cuidado del medio ambiente, la preservación de la biodiversidad y el fomento de la llamada green economy en los próximos años.
Una Escuela que, además, ha formado hasta la fecha a más de 2.500 alumnos de más de una veintena de países. Y que muestra un envidiable nivel de empleabilidad, pues hasta un 95 % de los estudiantes encuentra trabajo en los 12 meses siguientes a finalizar su etapa académica. Es la manera que tiene la Universidad Europea de contribuir a la formación de los profesionales que liderarán la revolución verde en los próximos años.
Imágenes y materiales | Universidad Europea
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