La rentabilidad de los depósitos bancarios ha experimentado notables fluctuaciones en los últimos años. En 2023, con los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) por las nubes, algunos de ellos llegaron a ofrecer un 5% TAE, y sólo dos años después, durante 2025, la mayoría cayeron al entorno del 2,5% TAE. Una caída que ahora se ha frenado gracias a la estabilización de la política monetaria de la Unión Europea y que ha hecho que, tras un año en barrena, los beneficios de algunos depósitos a plazo fijo incluso hayan vuelto a incrementarse ligeramente.
Ante esta mejora, cabe preguntarse si nos encontramos ante un paréntesis positivo, el inicio de una nueva escalada o la estabilización de los intereses tras una subida y una caída abruptas. La mayoría de los indicadores parecen apuntar a esto último, y ésta es también la opinión de algunos expertos, aunque otros analistas se decantan por el paréntesis. Una nueva escalada, sin embargo, parece descartada a corto y medio plazo. A continuación vamos a revisar las diferentes hipótesis y escenarios posibles, pero todo parece indicar que estamos en un buen momento para contratar un depósito a plazo fijo.
Los mejores depósitos bancarios de febrero de 2026
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ferratum |
BluOr Bank |
mano bank |
banca progetto |
Banca sistema |
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duración |
3 meses |
6 meses |
1 año |
2 años |
3 años |
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rentabilidad |
2,60% |
2,31% |
2,53% |
2,31% |
2,39% |
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importe |
50€ - 100.000€ |
1€ - 100.000€ |
20.000€ - 100.000€ |
10.000€ - 90.000€ |
5.000€ - 100.000€ |
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frecuencia de pago |
Al vencimiento |
Al vencimiento |
Al vencimiento |
Al vencimiento |
Al vencimiento |
Los depósitos bancarios y el BCE
La reciente subida de la rentabilidad de los depósitos bancarios responde a varios factores. El primero y más importante es la estabilización de la política monetaria de la Unión Europea, tras varios años de vaivenes e incertidumbre, mediante la consolidación de los tipos de interés del BCE para la facilidad de depósito en el 2%.
Cabe recordar que el Banco Central Europeo es el organismo encargado de velar por la estabilidad de la economía comunitaria, y que para ello dispone de varios instrumentos como sus tipos de interés oficiales. Entre sus muchas funciones, el BCE actúa como un banco de bancos: presta dinero y remunera depósitos, pero sólo trabaja con entidades financieras privadas, no pueden acceder a sus servicios ni particulares ni empresas de otros ámbitos. Y lo que cobra por sus préstamos o paga por los depósitos lo fija mediante sus tipos de interés oficiales, que son iguales para todos.
El BCE dispone de muchísimos fondos y es muy habitual que los bancos privados del Viejo Continente acudan a él para conseguir grandes cantidades de financiación o depositar sumas abultadas. Así, los tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo influyen en lo que les cuesta a esas entidades conseguir el dinero a crédito, lo que a su vez influye en el precio al que esos bancos ofrecen préstamos y depósitos a particulares y empresas de otros ámbitos.
En épocas de inflación, como la que sufrió Europa desde inicios de 2022 hasta mediados de 2024, el BCE sube sus tipos de interés para que resulte más caro obtener financiación, lo que desincentiva el consumo y ayuda a controlar la subida generalizada de los precios de bienes y servicios. Y cuando hay bienestar y estabilidad, los baja para volver a motivar el consumo y, así, fomentar el crecimiento económico.
La subida de los depósitos bancarios
Tras el periodo inflacionario que experimentó la Unión Europea, en el que algunos depósitos bancarios llegaron a ofrecer un 5% TAE debido a que los tipos de interés del BCE escalaron hasta el 4% para la facilidad de depósito, la mejora de la situación económica permitió a la entidad comunitaria rebajarlos sucesivamente desde el verano de 2024 hasta el 2% actual. Y los bancos privados hicieron lo propio con los depósitos a plazo fijo que ofrecían a sus clientes, siguiendo muy de cerca el rumbo marcado por la institución pública europea por una razón muy simple: si mantenían una rentabilidad alta en sus nuevos depósitos, pero el BCE les pagaba a ellos cada vez menos, dejaban de tener beneficios.
Tras ocho rebajas consecutivas, el BCE ha dejado sus tipos de interés para la facilidad de depósito en el 2% desde junio de 2025, y ha señalado que permanecerán en esa cifra mientras la economía dé síntomas de mejora como hasta ahora. Y ha cumplido, puesto que ha tenido la posibilidad de seguir disminuyéndolos desde el pasado verano en varias ocasiones, pero no lo ha hecho.
Con el fin de las rebajas y la mejora de la situación económica, los bancos privados por fin observan cierta estabilidad y se pueden permitir alejarse un poco de los tipos de interés del BCE para perseguir objetivos como la captación de nuevos clientes sin asumir un riesgo excesivo. Y por eso están empezando a incrementar la rentabilidad de sus depósitos a plazo fijo, en algunos casos hasta el 3% TAE.
Este es el escenario actual, en el que parece que habrá estabilidad a corto y medio plazo. Para un periodo más largo es difícil determinar qué pasará, en especial en una realidad tan cambiante como la que vivimos a consecuencia de las idas y venidas de la política económica de Estados Unidos, la tensión geopolítica entre las grandes potencias y los indicios de una crisis cercana que algunos expertos observan. Por suerte, existen depósitos bancarios a corto, medio y largo plazo, para elegir el que mejor se adapte al contexto y a la situación del interesado.
Depósitos bancarios a corto plazo: estabilidad y flexibilidad
A corto plazo, digamos a un año vista, la estabilidad monetaria parece prácticamente garantizada. La situación económica actual es positiva y el BCE está decidido a mantener sus tipos de interés en el nivel actual en los próximos meses, por lo que puede ser un buen momento para contratar un depósito a plazo fijo por un periodo de un año o menos: los hay también a tres y seis meses.
Como el escenario parece que no variará mucho en el próximo año, abrir un depósito bancario a corto plazo ahora garantiza un buen nivel de rentabilidad sin el riesgo de que un problema económico brusco dispare los tipos y haga que los intereses del mercado suban por encima de los del producto contratado.
Además, hay que tener en cuenta que el BCE no suele subir sus tipos de forma abrupta, por lo que con depósitos bancarios a corto plazo el interesado tendrá la flexibilidad de retirar su dinero y sus ganancias si el escenario empieza a cambiar en los próximos meses.
Depósitos bancarios a medio plazo: una buena opción
Pero lo cierto es que no parece que el escenario económico vaya a empeorar de forma dramática de una forma similar a la de 2022, por lo que los depósitos bancarios a medio plazo también aparecen como una buena opción. Además, hay que tener en cuenta que estos, con plazos de dos, tres o cuatro años, son en estos momentos los que mejores rentabilidades ofrecen porque establecen una relación más duradera con la entidad que los de tres, seis o 12 meses.
De hecho, si las recientes previsiones económicas se cumplen, Europa seguirá por la senda de la estabilidad, un camino que llevará, probablemente, a una nueva rebaja de tipos, lo que a su vez podría conllevar una reducción de la rentabilidad de los depósitos a plazo fijo. De esta forma, de contratarlos ahora, el usuario fijaría unos intereses altos por varios años para conseguir beneficios por sus ahorros.
Depósitos bancarios a largo plazo: escenario incierto
Las previsiones a corto y medio plazo son moderadamente optimistas, pero a largo plazo el escenario es mucho más incierto y es muy difícil hacer pronósticos. Hay que tener en cuenta que en tres o cuatro años el mundo puede cambiar enormemente: habrá elecciones en los principales países del mundo, incluido Estados Unidos, algunas tensiones internacionales pueden escalar y siempre hay que dejar espacio para sucesos negativos imprevistos, como desastres naturales, pandemias, escasez de recursos o guerras, que puedan afectar a la economía de Europa y Occidente. Asimismo, también se puede dar un contexto favorable y que todo crezca más de lo esperado.
Por eso, contratar un depósito a plazo fijo a cinco años o más sí puede ser algo más arriesgado, porque hay que tener en cuenta que el dinero que se destine a este producto quedará inmovilizado hasta la fecha de vencimiento. De esta forma, aunque la devolución del capital y el pago de los intereses estén asegurados, se pueden dar muchas circunstancias por las que el depósito bancario deje de ser tan rentable como lo era al principio, o por las que el usuario necesite usar sus fondos y no pueda recuperarlos en ese momento.
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