Los tipos de interés a largo plazo están subiendo: esto es lo que está pasando y así afecta a las inversiones

Los tipos de interés a largo plazo están subiendo: esto es lo que está pasando y así afecta a las inversiones
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En los últimos meses hemos visto un incremento en los intereses a largo plazo en los títulos de deuda, alrededor de 70 puntos básicos el bono estadounidense a diez años y casi 80 puntos básicos en el caso del bono a diez años alemán (bund). Todo ello contrasta con el hecho de que los bonos de baja duración se estén manteniendo de acuerdo a los tipos de interés determinados por los bancos centrales.

Los bonos a largo plazo son interesantes para el análisis, ya que son los que utiliza el gobierno estadounidense y alemán para pedir dinero prestado y son conocidos como una de las formas más seguras de inversión. Debido a sus cualidades, las rentabilidades de estos bonos se consideran un indicador económico, que se correlaciona con el sentimiento de los inversores sobre las perspectivas económicas.

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Centrémonos en el contexto actual, especialmente Estados Unidos está muy avanzado en el despliegue de las vacunas y el optimismo sobre la recuperación económica después de una pandemia en 2020. Bajo esta premisa, los inversores se muestran menos inclinados a poseer bonos del Tesoro, lo que ha provocado una venta a medida que las expectativas de inflación -el enemigo de los inversores en bonos, ya que la inflación erosiona el valor de los bonos- se esté asomando.

Al mismo tiempo, se está produciendo una cantidad de ingente de gasto público, vía deuda, para estimular la economía. Existe la preocupación de que a medida que empezamos a gastar de nuevo y el mercado laboral se recupera, los precios podrían comenzar a subir más rápido de lo deseado.

Todo esto está sucediendo al mismo tiempo que la Reserva Federal, y mucho menos el BCE, aseguran que no aumentarán los tipos de interés, que es uno de los niveles más bajos que han tenido. Puede parecer extraño que los tipos de interés se mantengan en este nivel mientras las rentabilidades a largo plazo se disparan, pero la divergencia es una señal de que pueden estar en camino mejores tiempos económicos.

Negative Rates

Para ponerlo en situación, las rentabilidades siguen siendo históricamente más bajas que antes: se han mantenido en su mayoría por debajo del 2% en los últimos años. Pero la fuerte subida ha provocado la volatilidad del mercado, ya que los inversores se han puesto nerviosos.

Si bien el aumento de las rentabilidades de los bonos puede ser una señal de que las vacunas y otros tratamientos están funcionando, también pueden ser una señal de advertencia de que se avecinan problemas más preocupantes. Si la gente piensa que la inflación aumentará demasiado rápido, las rentabilidades de los bonos también aumentarán, ya que los inversores generalmente quieren que los pagos que reciben de sus bonos cubran el coste de la vida.

Además, debido a que los bonos de estos emisores son la base de la valoración de la renta fija, y afectan a casi todos los valores del mundo, un aumento rápido y persistente de sus rentabilidades podría provocar una revalorización del riesgo y un endurecimiento más amplio de las condiciones financieras, desencadenando turbulencias en los mercados emergentes.

¿Cómo afecta a las inversiones?

Para entender el funcionamiento de la renta fija, cuando los bancos centrales deciden subir tipos, los precios de la renta fija caen a medida que los inversores venden bonos con rendimientos más bajas a precios más bajos para comprar bonos con rentabilidades más elevadas.

La subida de tipos también tiene su respuesta en el mercado de renta variable, especialmente en sectores con elevadas rentabilidades por dividendo, como los servicios públicos, ya que se reduce sustancialmente la prima de riesgo por invertir en estos sectores.

En algún momento, se vuelve más atractivo comprar bonos con rentabilidades más elevadas (son mucho menos volátiles que las acciones) que someter sus ahorros a los altibajos del mercado de valores.

Los tipos de interés más elevados también aumentan los costes de endeudamiento para las empresas, lo que reduce el potencial de los beneficios, mientras que las valoraciones tienden a caer en entornos de tipos en aumento, lo que puede afectar negativamente los precios de las acciones.

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