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El efecto Guus Hiddink

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Le llaman "el holandés errante". Pero es una máquina de generar éxitos futbolísticos. País al que va, país en el que triunfa. Guus Hidding, entrenador de fútbol, abandonó su carrera como entrenador de clubs para cambiarla por la de seleccionador de equipos nacionales. Holanda, Corea del Sur, Australia, Rusia... y en todos los sitios donde ha ido, ha conseguido resultados dificilmente imaginables.

Porque la clasificación de Holanda para el Mundial del 98 podría verse como algo normal, pero llevar al equipo a las puertas de la final ya es un éxito. Que eso lo hiciera con Corea del Sur en 2002 dista mucho de ser normal. La modesta Australia, en el Mundial de 2006, alcanzó los octavos de final. Y lo más reciente ha sido la clasificación in extremis de Rusia para la Eurocopa de 2008.

¿Cómo es posible que consiga estos resultados de forma tan consistente?

Parece evidente que no es únicamente fruto de la casualidad, sino de un estilo y una forma de trabajo. De una profunda capacidad de liderazgo. En un plazo record (tengamos en cuenta que hablamos de selecciones nacionales, donde el trabajo cotidiano no existe) consigue armar equipos con un estilo definido de juego, caracterizados por el bloque por encima de las (probablemente escasas) individualidades, y con una fe ciega en sus posibilidades. Que, además, consiguen resultados.

Cuando uno oye hablar y lee cosas sobre el "liderazgo" en las empresas, siempre tiene la sensación de que se habla de cualidades difícilmente alcanzables. Y sin embargo, de vez en cuando surgen (a pequeña y a gran escala) ejemplos de liderazgo dignos de ser estudiados en cualquier escuela de negocios.

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