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Odio a Amparo

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Amparo Moraleda. A la sazón, presidenta de IBM para España, Portugal, Grecia, Israel y Turquía. Entró en la empresa de técnico de sistemas, según dice su curriculum oficial en la web de IBM. Vaya carrerón.

Ha tenido el privilegio (merecido, supongo) de ser ejecutiva adjunta en Estados Unidos de Louis. V. Gerstner, presidente mundial de IBM Corporation. Para los que no conozcáis el curriculm del Sr. Gerstner, tomó las riendas de una IBM moribunda y transformó por completo la cultura de la compañía, convirtiendo al gigante del software en una empresa de servicios y salvándola, según muchos, de una bancarrota y desaparición cierta. Toda esta experiencia se explica hoy en escuelas de negocio de todo el mundo, y Gerstner la refleja en el libro "¿Quién dice que los elefantes no pueden bailar?", un título muy oportuno. El simple hecho de haber vivido esta experiencia de cerca ya es suficiente motivo para odiarla cordialmente, ¿No os parece?

Pero la cosa no acaba ahí. Está feo decir la edad de una dama, pero es indecentemente joven para un puesto de tal calibre, que por otro lado desempeña con maestría (no lo digo yo: En 2004 la nombraron ejecutiva del año). Tiene dos hijas y presume de apagar el ordenador a las siete y media de la tarde, aunque luego reconoce que después de bañar y acostar a sus hijas, sigue leyendo informes...Quizás por eso ha convertido a IBM en una de las empresas más flexibles de España en conciliación de la vida laboral y familiar.

Y lo que ya me saca de quicio: Según esta entrevista, en España mantiene un crecimiento de su actividad de servicios superior en un 3% a la media global del sector, acaba de instalar cinco centros de soporte internacional para la compañía, va a abrir dos centros de Innovación europeos y va a trasladar uno de los cuarteles generales europeos a España. Y todo esto mientras la mayoría de las multinacionales deslocalizan sus centros de competencia y se los llevan a Asia. Según Amparo, esto es posible por la alta cualificación de los profesionales españoles y porque el coste del puesto de trabajo es competitivo.

¿Por qué odio a Amparo? Por ser la primera de la clase, claro... Nos pone el listón muy alto a todos los demás... PD: Mi enhorabuena y admiración a Amparo Moraleda viajan, por supuesto, cogiditos de la mano con el odio expresado (sano, pero odio). Me da a mi que no la han escogido para el puesto por ninguna cuota femenina...

Vía | La Vanguardia

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