Siempre han existido historias de éxito que esconden unos comienzos, digamos, muy alejados de las alfombras rojas. Si bien hoy Luis Zahera es uno de los ineludibles del panorama cinematográfico español, con dos premios Goya y numerosos estrenos a sus espaldas, sus primeros pasos apuntaban a una realidad mucho menos amable. Durante una visita a un programa de televisión, el actor gallego contó que había trabajado en la construcción en Nueva York, Estados Unidos, cuando apenas tenía unos 25 años.
"En un mes nos cargamos toda una planta. Me tocó hacer de todo, pero nunca tuve miedo"
En la Gran Manzana encadenó oficios de todo tipo: “Trabajé de pintor y colgando abrigos. También hice demolición en las Torres Gemelas. Trabajé para una empresa portuguesa . Llegábamos a cualquier sitio y a nosotros nos contrataron para la planta Colgate 64, la de la antena. En un mes nos cargamos toda la planta de Colgate. Me tocó hacer de todo, pero nunca tuve miedo al trabajo. Lo que tocaba, se hacía", expuso en el extinto Babylon Show de Telecinco.
Un sector, el de los actores, con mucha precariedad
Aquello ya pasó, pero para muchos colegas de profesión es el presente. Y es que la precariedad no es una cuestión menor en el sector. Según el 5.º Informe Sociolaboral de la Fundación AISGE, de 2023, gran parte de los profesionales de la interpretación tiene dificultades para vivir de su trabajo artístico. El informe refleja la inestabilidad de los ingresos y las dificultades económicas que afrontan numerosos artistas. Son unas condiciones que llevan a muchos trabajadores del espectáculo a buscar fuentes de ingresos alternativas, especialmente durante las etapas de sequía en el sector.
Afortunadamente, Zahera ha conseguido construir una amplia filmografía repleta de grandes títulos. Más allá de sus aplaudidos papeles de hombres rudos y de moralidad dudosa en Celda 211, El reino o As bestas, el actor también ha explorado su vis cómica en Animal. Esta serie de Netflix, estrenada en octubre de 2025, lo convirtió en Antón, un veterinario rural gallego que, acorralado por las dificultades económicas de su negocio, acaba vendiendo complementos para mascotas. La producción se suma a una trayectoria que demuestra su capacidad para desenvolverse en registros diferentes.
El camino desde aquellos trabajos en Nueva York hasta el reconocimiento en el cine y la televisión españoles refleja una trayectoria profesional con etapas muy distintas. Su historia también invita a mirar más allá de los focos y recordar las dificultades que afrontan muchos profesionales de la interpretación antes de alcanzar la estabilidad.
Imagen | Animales
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