
Desde que se inició la crisis económica actual allá por 2008 no dejamos de leer y escuchar noticias que apuntan a una caída del consumo en nuestro país. Por ello, en la sección de Conceptos de Economía de esta semana explicaremos qué es el consumo y cuáles son los principales factores que lo condicionan. Para ser más exactos, nos centraremos en el consumo privado de las familias o economías domésticas.
Para empezar, podemos definir el consumo privado como el gasto de las familias o consumidores en bienes y servicios, principalmente de las siguientes tres categorías:
Cuando hablamos de consumos nos referimos al gasto de las familias y empresas en bienes finales que no van a ser utilizados para producir otros bienes. Por ejemplo, si una persona adquiere un ordenador para navegar por Internet, ese gasto se considera consumo. En cambio, si esa misma persona adquiere el ordenador para llevar la contabilidad de su empresa, está adquiriendo un bien que utilizará indirectamente para producir otros bienes, por lo que se considera inversión empresarial, ya que el ordenador es utilizado como un bien de capital.
Aunque las rentas sean muy bajas, siempre existe cierta demanda de consumo, lo que se llama consumo autónomo, ya que incluso quién no tiene casi nada debe consumir para sobrevivir. Cuanto mayor sea la renta, mayor será el consumo, lo que hace que la función de consumo sea creciente con la renta.
Este enfoque supone que las familias reaccionan de distinta manera según sea el tipo de perturbaciones que afecten a la renta que perciben normalmente. Si la variación en la renta parece duradera, los consumidores tienen a consumir una gran parte del aumento de renta. En cambio, si la perturbación es aislada, los planes de consumo no sufrirán una alteración significativa.
Esta hipótesis da lugar, por ejemplo, a la contratación de planes de seguro privado (aparte del abono obligatorio de las cuotas de la Seguridad Social) y aumenta el ahorro de los trabajadores de edades intermedias para seguir disfrutando de renta suficiente una vez jubilados.
Esta circunstancia es conocida como el efecto-riqueza y condiciona significativamente el consumo de las personas. No obstante, dado que la riqueza no suele variar rápidamente de un año a otro, este efecto no suele provocar variaciones significativas en el consumo.
En El Blog Salmón | El negocio consumerista es muy jugoso, Los nuevos hábitos de consumo de una Europa cada vez más pobre
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