Sigue a

Capitalismo

Lo bueno del verano es que uno tiene tiempo libre para la lectura, bien sean nuevos o viejos compañeros de viaje. Entre estos últimos está Capitalismo: el ideal desconocido,, de Ayn Rand, al que he dedicado un par de tardes de agosto. Es una de esas obras a las que uno vuelve una y otra vez y siempre descubre dos cosas: que hay temas eternos y que siempre se pueden extraer de la misma nuevas ideas. Es una de esas compras maestras en mi caso, y que deseo comentar con vosotros por si pudiese serlo en en el vuestro.

En esta ocasión es una obra de no ficción, una colección de ensayos, de artículos periodísticos, de discursos de los años 60, publicada en 1971. La mayoría de los mismos son de Ayn Rand, pero hay otros autores como Robert Hessen o Nathaniel Branden, aunque supongo que los que mayor morbo generan son los tres escritos por un joven Alan Greenspan, de los que trataré más adelante. ¿Qué tienen en común estos escritos? En última instancia buscan dar fundamento a la siguiente afirmación de Ayn Rand.

El capitalismo es el único sistema orientado hacia la vida de un ser racional y es el único sistema político-económico moral en la historia.

Esta afirmación, tremendamente dura para muchos, trata de ser refrendada a lo largo del libro, abordando cuestiones muy generales, de índole filosófico, pero también muy concretas: las patentes, la regulación de las telecomunicaciones, el patrón oro y las crisis bancarias, la legislación antimonopolio, el papel de la Iglesia católica, etc….

Yendo al grano, os señalaré algunos puntos que considero muy interesantes en este libro:

  • Es una gozada leer al Greenspan joven, en sus tres artículos sobre el patrón oro, las garantías de los consumidores y y la legislación antimonopolio. Cabe preguntarse qué se hizo de este defensor del patrón oro (ojo, que si creía ya entonces en la reserva fraccionaria), de este crítico de la hipertrofia consumerista y de la normativa en materia de competencia. ¿Puede ser la misma persona que estuvo al frente de la Reserva Federal?
  • Precisamente, unos de los temas tocados por Greenspan, el de la normativa antimonopolio, es abordado también por Rand y Branden. Lo cierto es que no hemos avanzado nada en medio siglo. Todo lo contrario, al sumarse la maquinaria de la UE, hemos retrocedido: cualquier empresa con éxito puede ser asaltada a través de una normativa ambigua, insegura e injusta.
  • Rand dedica un artículo a defender la legislación en materia de patentes, pero me atrevo a afirmar que si viese hasta que punto hemos llegado hoy se cuestionaría muy mucho si dicha legislación cumple los fines para los que fue creada, y no supone en ultima instancia una herramienta de los amigos del poder para defender su status quo.
  • “Donde hay una necesidad hay un derecho”, decía Eva Perón. Y Rand pone de manifiesto lo podrido de un sistema en que la necesidad, y no el logro, es la fuente del derecho, ¿verdad Sanchez Gordillo?
  • Rand tiene para todos: critica a los vendedores de influencias, viendo venir el pozo sin fondo de las ONGs, a la Iglesia Católica del Concilio Vaticano II, a los conservadores encabezados por el padre de Mitt Romney (recordemos que fue candidato a la Presidencia de los EEUU y perdió), a los pactistas y el discurso del consenso, a los críticos con el “extremismo”, a los defensores del servicio militar obligatorio, a los pro-guerra de Vietnam, a los “indignados” de Berkley, etc….

Ya digo que resulta impresionante cómo podemos trasladar todos estos temas y otros muchos a nuestro momento actual, y eso hace que la obra tenga, para mi, un factor de enganche muy fuerte. Sin embargo hay determinados momentos de bajón, afortunadamente. Por ejemplo cuando constantemente recurre a la autocita, a la autoreferencia principalmente a La rebelión de Atlas, o cuando acude a determinadas preguntas retóricas para intentar poner en evidencia a sus opuestos. En todo caso son dos cuestiones más que nada de estilo.

En temas de fondo, y más allá de su cuestionable defensa del Derecho de Patentes que he comentado, lo cierto es que hay algún que otro artículo de Branden que es un tostonazo psicológico, que dificilmente encaja en el resto de la obra y que sólo entiendo por la relación que mantenía con Rand. Esto con Branden sucede en otras colecciones de ensayos de Rand, y sólo cuando se centra en temas económicos a nivel divulgativo sale de dicho estado.

Sin embargo, lo que más me ha molestado es una suerte de beatificación de los EEUU. Afirmaciones del tipo de que los Estados Unidos no necesitaba la II Guerra Mundial y que no ganó nada con ella no me parecen dignas de su lógica. El aparato estatal de los EEUU necesitaba dicha guerra y ganó mucha con la misma, de hecho resulta difícil explicar la difusión del patrón dólar, al que se encomendó el descarriado Greenspan, sin dicha victoria ni lo que vino después.

El que no quiera verlo, al igual que se niega a entender y condenar el brutal intervencionismo de Lincoln en la Guerra de de Secesión, sólo lo puedo explicar desde una suerte de síndrome de agradecimiento al país que la acogió. Le hace un flaco favor a la defensa del modelo americano, pues en ultima instancia le resta credibilidad a su alegato y sirve de coartada a los intereses de un Estado que ella misma denuncia como sumamente intervencionista.

En todo caso, en su conjunto ya digo que es una excelente lectura. Ojalá todas pudiesen envejecer igual.

Más información | Ayn Rand Book Store

En El Blog Salmón | La rebelión de Atlas, Ayn Rand: desde China con amor

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

50 comentarios