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A estas alturas de la semana hemos dedicado en este blogs unos cuantos post al caso Bankia, aunque este es el primero de los míos a raíz de la nacionalización del banco casi-nonato. Pero, para aquellos que tengáis la paciencia de leerme comprobareis que no voy a decir nada distinto esencia a lo que ya he apuntado con anterioridad. Pero es que la propia ¿resolución? del caso Bankia es un sostenerla y no enmendarla. Por mi parte, y a fuerza de ser repetitivo, diré como Caton aquello de Bankia delenda est.

Para empezar, discrepo radicalmente del discurso generalmente aceptado de que a un Banco hay que salvarlo si o si. Esta afirmación suele adornarse con que si son sectores estratégicos, con el necesario mantenimiento de la confianza en el sistema financiero, con las obligaciones derivadas de la supervisión pública, con que si los costes son son superiores en caso de liquidación y cierre a los de intervención y nacionalización, etc. Entre nosotros, todas las razones que se dan para nacionalizar una entidad financiera son justa las que justifican su liquidación y cierre.

Cuando me hablan de sectores estratégicos me echo a temblar. Como ya sabemos lo estratégico es ese concepto que lo justifica y lo ampara todo. Pero concedamos que el sector financiero viene e a ser, en cierta medida, el sistema sanguíneo (y en buena parte de nervioso de nuestro modelo económico). Pues bien, precisamente por ello, este sector incluso más que otros debe ser absolutamente escrupuloso en su funcionamiento. Y en un sistema capitalista, de mercado libre, debe regirse por una máxima: el que lo hace mal debe desaparecer, debe dejar su puesto en el ecosistema a otro. Todo lo que no sea vaya alineado con esta máxima perjudica a este sector estratégico.

CCM fue intervenida hace tres años. Han pasado más de tres años y ya van 8 entidades financieras que han caído. Las sucesivas intervenciones estatales para, con dinero propio (FROB y otros) o ajeno (FGD), mantenerlas a flote y que sus acreedores (depositantes, bonistas, etc…) estuviesen tranquilos, lejos de sembrar la tranquilidad, han disparado la incredulidad en el sistema. El sistema, con el Gran hermano a la cabeza, esta premiando a los hijos pródigos, la mala moneda esta echando a la buena del mercado.

Quiero recordar un anuncio de Caja Madrid en el 2008, año desde el cual, y hasta hace pocos meses, Caja Madrid se ha destacado pro ofertas estratosféricas en el pásivo:

Francamente divertido. Me imagino que los ahorradores que se llevaron su dinero a una entidad que ofrecía precios fuera de mercado se partían también. Ya no es que contasen con la garantía del FGD. Es que muchos asumían que el Estado siempre saldría a dar la cara por ellos y por ese Banco. Así que, con la nacionalización, lo que hacemos e premiar la brillante gestión de estas entidades financieras y además el gorroneo de los fondos públicos de los depositantes ávidos de euros. El mensaje que se traslada al resto está claro. No sea Vd. responsable y déselo a cualquier banco, a cualquier entidad financiera, subástelo que yo siempre estaré ahí. Sin duda lo mejor para un sector estratégico.

En el fondo, uno tiene la sensación de que con este tipo de medidas, en parte se busca eludir responsabilidades de los supervisores públicos. Si la gente no pierde sus ahorros, aquí no ha pasado nada, viene a ser la consigna (la gente es tonta y no relacionara esto con la subida de los impuestos, de la prima de riesgo,etc). La teoría nos dice que esto no funciona así, que lo que habría que hacer es pedir responsabilidades a esos supervisores públicos, y en ningún caso tapar con dinero el marrón del que son corresponsables, más allá del marcado legalmente por los FGDs.

Llegado este punto, creo que la realidad va a hacer que nos demos cuenta de que ese mantra de que los costes de una nacionalización son inferiores a los de una liquidación ordenada no esté tan claro. No hay más que ver el caso español para ser conscientes de como esos costes se están disparando en el medio y largo plazo. Por no hablar de que la distribución de esos costes no tiene nada que ver con lo que debiera ser. En última instancia, esta se convierte en una estrategia insostenible y suicida, una huida hacia delante a lo Thelma y Louise.

Insisto, en estos tres años se ha permitido por los poderes públicos la creación de un Frankenstein como Bankia, que drene recursos del sistema, que altere la competencia, etc. Antes y ahora, Bankia delenda est.

En El Blog Salmón | Carta abierta al ministro de Guindos sobre Bankia, En Bankia hoy todos somos Bankeros, tomamos el camino directo a la quiebra del país

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