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El banco malo ya está en la cocina de Moncloa y se prevé que a lo largo del día de hoy el Gobierno de luz verde a un decreto de reforma financiera para recibir la ayuda europea de 100.000 millones de euros con los que se pretende sanear la banca. Supongo que muchos nos mantenemos expectantes para conocer el marco normativo que regulará al banco malo, sociedad de gestión a la que las entidades bancarias arrojarán todo el pufo del ladrillo que han ido acumulando durante los últimos años.

La pregunta que muchos nos hacemos es hasta qué punto este banco malo ayudará a reducir el precio de la vivienda. En el día de ayer leí unas declaraciones de Javier Kindelán, presidente del área de valoraciones y tasaciones de CB Richard Ellis que me ayudaron a confirmar que existen muchas empresas que creen a día de hoy que aún pueden vivir de la renta de los inmuebles.

Dice este señor que la creación del banco malo no provocará grandes caídas en el precio de las viviendas en núcleos urbanos como Madrid o Barcelona, y que el descenso sólo se apreciará significativamente en las zonas costeras, que son las que más han abusado de la construcción de inmuebles. No me creo ni una palabra. En su argumentación sostenía que los bancos sólo cederán los activos más tóxicos y se quedarán aquellos que aún son rentables. ¿Y cuáles son esos señor Kindelán?

En España no se venden casas por dos motivos: primero, porque son muy caras; y segundo, porque los futuros compradores saben que los precios aún no han tocado fondo, por mucho que ciertos expertos, políticos y demás fauna especuladora se empeñen en convencernos de que es un buen momento para comprar. Y como dice un proverbio árabe, si no recuerdo mal, nunca cojas un cuchillo cuando está cayendo.

Lo que yo pienso es que las entidades bancarias arrojarán sus activos inmobiliarios al banco malo como si no hubiese un mañana. Esta sociedad de gestión se convertirá en la inmobiliaria más grande que haya conocido jamás en su historia este país. Si me apuráis, creo que ni los propios gestores de la misma son conscientes de la cantidad de ladrillo y pladur que van a tener bajo su gestión.

Una vez el banco malo esté operativo y cargado de basura inmobiliaria no le quedará a este más remedio que malvender para ganar algo de liquidez. Aquí llegarán los descensos pronunciados, que además auparán a las escasas empresas inmobiliarias que aún quedan en España a bajar precios para ser competitivas, y cuando se den cuenta de que tienen más casas que potenciales clientes tendrán que meter la excavadora, igual que se está haciendo en Irlanda. No en vano, en este país los descensos ya son del 50% mientras que aquí, con una bajada de risa, aún queda quién intenta meternos un piso por los ojos.

En El Blog Salmón | Tienen que bajar más los precios inmobiliarios, ¿Derribar viviendas sin hueco en el mercado? El caso irlandés… ¿y el español?
Imagen | Pedro Angelini

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