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Cómo reducir tu número de inversores potenciales

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La Unión Europea lo acaba de hacer para las empresas europeas con su decisión de restringir el uso de las agencias de rating. En estas páginas, he sido muy crítico con las agencias de rating por fallar en su objetivo principal, que es el análisis de riesgos y, muy importante, el estar al día con los cambios de riesgo que se ven a diario. La realidad es que han llegado tarde y mal.

No critico a estas empresas por bajar sus ratings, pero por bajar demasiado tarde cuando hasta el más ignorante de nosotros parece que lo teníamos más claro que ellas que manejan mucha más información. Por eso mismo también critico a los políticos que sólo se interesan en estas empresas cuando les bajan sus ratings, y eso no les gusta. Las pobres agencias de rating, les critican por bajar sus ratings y, al mismo tiempo, por no bajarlas a tiempo. No obstante, la solución del problema de las agencias de rating es que se han establecido como necesarias y su participación ahora es basicamente forzada.

En situación normal los emisores de títulos financieros, de renta variable (capital) y de renta fija (deuda), pueden decidir si quieren pagar para recibir ratings de las agencias de rating. También existe la posibilidad de que las agencias de rating emitan ratings de títulos financieros donde no han sido contratadas por el emisor de estos títulos. En el otro lado, los inversores pueden decidir sus inversiones y tomar en cuenta, o no, si la emisión debe llevar un rating y si ese rating es suficiente para su gusto. En esta situación normal, los dos lados, los emisores y los inversores, tienen libertad para tener en cuento los ratings, o no.

El problema viene porque las agencias de ratings han conseguido meterse dentro de este proceso de forma obligatoria. Es decir, un gran número de fondos, gestionando muchos miles de millones de capital, tienen la obligación de invertir sólo en emisiones que llevan un rating mínimo. Sin ese rating los emisores perderán todos esos miles de millones de fondos como posibles inversores.

Lo primero que hay que hacer es romper este vínculo entre los inversores y las empresas y desvincular la necesidad de las agencias de rating. Con sus resultados ultimamente, no debería ser tan complicado convencer a los inversores que la presencia de las agencias de rating no es necesario. Pero hay que hacerlo y hay que hacerlo primero.

Suena muy bien ver a los políticos europeos enfrentarse a las agencias de rating y tomar decisiones generales para demostrar su fortaleza y su agresividad. Suena bien pero, como no lo hacen bien, perjudica más que beneficia en el puro estilo de las decisiones políticas.

Vía | Cinco Días
En El Blog Salmón | El peor momento para criticar a las agencias de rating

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