Compartir
Publicidad

¿Por qué hay gente que a pesar de todo apoya a Trump?

¿Por qué hay gente que a pesar de todo apoya a Trump?
Guardar
82 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Estamos en un momento en el que no parece que nadie en sus cabales vaya a ser capaz de votar a Donald Trump para presidente de Estados Unidos. Sus declaraciones se han considerado extremadamente machistas, de hecho incluso algunos miembros notables del partido republicano como Bush padre han declarado que no van a votar por él. Incluso periódicos que no se suelen decantar por un candidato u otro han acabado declarándose en contra del magnate de los bienes raíces.

En cambio, a pesar de todo, Trump sigue teniendo apoyos. Sigue habiendo personas que lo quieren como presidente. Especialmente en la América rural. ¿Cuál es el motivo detrás de ello? Aunque no lo parezca, hay un motivo fácil de entender, y es, en parte, económico.

División Campo – Ciudad

Si vemos cualquier mapa de apoyo a Trump, veremos que en general hay estados más conservadores que lo apoyan y hay otros que apoyan a Hillary. Pero** si miramos a nivel condado, veremos que en todos los estados hay bastante apoyo a Trump en los condados rurales y bastante apoyo a Hillary en los condados urbanos.**

Este mapa de Mark Newman de la Universidad de Michigan muestra los resultados de las elecciones de 2012, Obama Vs Romney. En azul están los condados en los que ganó Obama y en rojo los condados en los que ganó el candidato republicano. Se ve que como las zonas rurales apoyan a los republicanos y las urbanas a los demócratas.

Obama Romney Casi se pueden adivinar las principales aglomeraciones urbanas de EEUU

Es normal que haya diferencias. Hoy en día las ciudades tienen unos intereses distintos de la de las zonas rurales. Por ejemplo el Brexit tuvo apoyo mayoritariamente en las zonas rurales de Inglaterra y Gales, mientras que Londres y Escocia votaron por quedarse. Las ciudades dependen más de la economía de servicios y de la movilidad internacional. De hecho, en cierto modo, se dice que hay más en común entre un londinense y un neoyorkino que entre el londinense y un habitante de Shropshire o el neoyorkino y un habitante de un condado rural de Iowa.

Incluso en España a veces lo podemos notar en menor medida, que viviendo en una ciudad grande uno siente que su estilo de vida es más parecido al de otro habitante de ciudad grande. ¿Tienen más en común en su forma de vida un barcelonés y un madrileño entre ellos que con un habitante de un pueblo catalán y un pueblo castellano respectivamente?

Las ciudades se adaptan a la globalización, el campo no

Desde hace décadas se nos lleva diciendo que la era de la información haría innecesario trabajar en una gran ciudad, y que podríamos irnos a trabajar dónde quisiéramos. Podríamos irnos a seguir siendo ingenieros, arquitectos, traders, periodistas, analistas, científicos, diseñadores gráficos, publicistas, traductores y casi cualquier profesión que se haga con un ordenador fuera de las ciudades.

En la práctica esto no ha sucedido. Las ciudades no paran de crecer, la tecnología está centralizando, no descentralizando. Es cierto que existen excepciones como pueblos viviendo del e-commerce o personas que se van al campo, pero eso no implica que en la práctica esté sucediendo lo contrario como tendencia general.

El desempleo suele ser más alto en los condados rurales, así como la tasa de suicidio, que se ha incrementado en los hombres blancos y en los medios rurales. En el campo la calidad de vida está disminuyendo, en parte por la falta de empleo. Hay más probabilidades de ser pobre en muchos condados rurales que en muchas ciudades y también de tener un nivel educativo menor, los menos educados también son los que más apoyan a Trump, que se lo agradeció diciendo que la gente sin educación era mejor que los que habían ido a la universidad.

Y es que en el fondo muchas de las tendencias de los últimos años las han pagado los condados rurales. La tendencia a usar energías limpias ha acabado con la minería del carbón, algo que daba empleo a muchas personas. La tendencia a fabricar en China ha acabado con muchas fábricas que estaban en el campo aprovechando los recursos naturales.

Trump no tiene más que decir que permitirá contaminar y volver al carbón para que en los condados carboníferos se alegren y que obligará a a Apple a fabricar los iPhones en territorio americano en vez de en China para que aquellos que vieron como las fábricas cerraron, vean una oportunidad fabricando smartphones.

Porque cómo ya han dicho varios medios, hay una América que está muriendo y es la que apoya a Trump.

20398486409_29541e4849_o.jpg

En cambio, como he dicho antes, las ciudades no parecen tener este problema. ¿No les han afectado el cierre de las fábricas? ¿No les afecta la globalización y las energías limpias? Por supuesto que sí. Hasta hace relativamente poco las ciudades eran centros industriales. Para que nos hagamos una idea, el hoy elitista barrio SoHo de Nueva York en su momento era un polígono industrial en el que trabajaban los inmigrantes italianos de Little Italy. En el hoy gentrificado “Chelsea” de Nueva York estaba la fábrica de las galletas Oreo.

Hoy a nadie se le ocurriría montar una fábrica en un lugar con los terrenos tan caros cómo Manhattan. Pero es que las ciudades han ido creando empleos de servicios que han permitido a sus habitantes encontrar ocupaciones alternativas en la industria. En la mencionada fábrica de las galletas Oreo hoy hay un mercado de puestos de comida trendy, se graban programas de televisión y Google ha ocupado algunas plantas de oficinas. No muy lejos de ahí, Oprah graba su programa. Puede que ya no podamos trabajar haciendo galletas, pero sí siendo cámaras de televisión o sirviendo cerveza artesana.

Antes he mencionado el nivel educativo, y es que los trabajadores educados se adaptan mejor a los cambios en la economía de servicios. Un abogado laboral puede litigar tanto si los trabajadores son de una fábrica como si lo son de una empresa de software. Un graduado en filosofía puede que no encuentre fácilmente trabajo, pero sí que detecte las tendencias y se reconvierta abriendo una tienda de cupcakes o un food truck de hamburguesas veganas.

Quizás, antes de pensar que es una locura que alguien se oponga a la globalización y apoye a Donald Trump y su muro, es posible que haya que pensar que es normal que aquellos que están perdiendo con el cambio se quejen, y se lancen a los brazos de quién creen que más les va a ayudar, a pesar de sus muchos defectos.

En El Blog Salmón | ¿Y si Trump ganara las elecciones? Consecuencias de los resultados electorales estadounidenses

Vía | Cracked

Imagen | DHuiz

Imagen | shinya

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
El futuro del trabajo

Ver más artículos