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Fútbol

Mañana se dará el pistoletazo de salida a una nueva temporada de fútbol en nuestro país. Y lo hará en el que, con toda seguridad, está siendo el peor año de la crisis económica y de ajustes. Todos destacan el esfuerzo de austeridad (‘sólo’ se han gastado casi 64 millones de euros) en el gasto de los clubes. Pero no creo que hubiera otra salida para unos equipos que acumulan una deuda sólo con Hacienda que ha saltado la barrera de los 750 millones.

Han sido 63,8 millones de euros los desembolsados en este mercado de fichajes, que aún está abierto hasta el próximo 31 de agosto. Está lejísimos de los 470 millones de 2009 o los 350 milones de la pasada 2011-2012. Se confirma la ‘huida’ de futbolistas a otras ligas europeas, con la que los clubs han logrado hacer algo de caja, pero absolutamente insuficiente.

Pero lo que me resulta llamativo es que, incluso, se permita hacer frente a esos desembolsos e iniciar de nuevo y con normalidad una temporada a pesar de la enorme deuda con Hacienda, que superaba los 750 millones de euros a finales de la pasada temporada (entre la 1ª y 2ª y las categorías inferiores). Un agujero que, junto a la criticada y poco efectiva amnistía fiscal, contrasta con la nueva subida de impuestos para la incipiente ‘temporada’ del resto de ciudadanos.

Hace unos meses, la Comisión Europea anunció que iniciaba una investigación para dilucidar si los clubes de fútbol están recibiendo ayuda estatal gracias a los acuerdos para diferir el pago a Hacienda. Nada más se ha sabido desde entonces. Pero juzguen ustedes mismos el caso del Atlético de Madrid, relatado por El Economista: paga al año 15 millones de euros de sus 115 millones de deuda con Hacienda, lo que no le impidió en la temporada pasada pagar 40 millones por el fichaje del delantero Radamel Falcao. ¿Se debería permitir algo así? ¿Hasta cuándo se puede mirar para otro lado?

El pasado mes de abril se firmó un protocolo entre el Consejo Superior de Deportes y la Liga de Fútbol Profesional, con el que se prevé la expulsión de la competición de los clubes que lo incumplan. Entre las medidas, establece que desde la temporada 2014-2015 (dentro de dos años), el 35% de los ingresos que los equipos reciban de las televisiones no se librará hasta que no se acrediten que están al corriente de sus obligaciones. Pero si no se ha hecho hasta ahora, ¿por qué pensar que ahora sí?

Al margen de protocolos y de medidas a dos años vista, la realidad es que en el momento más difícil para los españoles, con la enésima subida de impuestos a partir de septiembre, se da comienzo a un campeonato que no hace más que generar un nuevo agravio comparativo con el resto de contribuyentes y de empresas. No en vano, los distintos gobiernos han decidido no forzar a los clubs ante un riesgo de cierre y quiebra total. ¿Por qué? Muy simple. Parafraseando a Keynes, con una deuda así, generada durante bastantes años sin que saltaran en ningún momento las alarmas, el problema no es tanto de los equipos, sino de Hacienda, es decir, de todos.

En El Blog Salmón | ¿Cuándo estallará la burbuja del fútbol español?, La Liga Española pierde el partido fiscal frente a las otras grandes ligas europeas
Imagen | Tetegil

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