Mucho se habla de la economía sostenible, nuestro gobierno lleva tiempo dándole vueltas a una ley con ese nombre tan lustroso. Pero la economía actual, sobre todo a nivel doméstico, tiene más de insostenible que de sostenible, y por más que la ley se haga con buena intención poco va a avanzar para cambiar de dirección.
Una economía insostenible es la que gasta la mitad de lo que tiene destinado a política social en subsidios de desempleo, mientras reduce salarios y ahoga con subidas de impuestos a la ciudadanía para sostenerse. Es insostenible que cada vez sea mayor el número de los que gastan fondos del estado (sobre todo desempleados) y menor el de los que aportan al estado (contribuyente medio), y que encima éstos que aportan hayan de aportar más cada vez.






