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Ellos buscan nuestra felicidad

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La recomendación cinefila de este fin de semana es Fahrenheit 451, de Truffaut, basada en la novela de Ray Bradbury. Parece mentira que, apenas dos años de Mayo del 68, Francois Truffaut se atreviese a hacer estas proclamas en contra de un sociedad en la que el marxismo resultaba chic, en la que el huevo de la serpiente, bajo cualquiera de sus múltiples formas.

A alguno la tesis de la película le puede parecer exagerada, pero me temo, que como ha señalado Enrique Dans, la amenaza es más real que nunca. La cuestión ya no son los libros. Es el conocimiento, y el control del mismo. Odian la libertad, la posibilidad de elección, de diferenciación. Desprecian al mercado. Lo ven como fuente de infelicidad. EL Gobierno debe asumir el rol de igualarnos a todos, el Gran Hermano sabe lo que nos beneficia. La voluntad individual no tiene cabida.

La intervención de Beatty, en esta escena, no tiene precio, como nos recuerda Sebastian Contin:

Esta situación recuerda una escena que Bradbury retrató con maestría en Fahrenheit 451, donde en un mundo al revés, los bomberos, en vez de apagar fuegos, se dedican a quemar libros. El capitán de los bomberos exhibe la Ética de Aristóteles mientras dice: “cualquiera que lo haya leído a la fuerza ha de considerarse superior a quien no lo ha leído”. Tras esta reflexión, añade: “es inútil Montag, todos tenemos que ser iguales. El único modo de alcanzar la felicidad para todos es ser hechos iguales, estar todos al mismo nivel. Por eso tenemos que quemar los libros, Montag. Todos los libros”.

Vía | Sebastián Contín Más información | Google Books, Google Video En El Blog Salmón | Hijos de Caín, La neolengua, en clave económica

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