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Capitalismo para niños, de Karl Hess

Capitalismo para niños, de Karl Hess
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El último de mis posts de este mes va a ser una reseña de Capitalismo para niños, de Karl Hess, editado por Innisfree en España el pasado año, datando el original de 1986.

Antes de entrar en la obra, he de recomendar a todos que se interesen por la azarosa vida de Karl Hess, muy distinta de la muchos podrían pensar tras la lectura del libro. Su rechazo desde muy joven a los convencionalismos, su superación del marco republicanos vs. demócratas, su incapacidad para tolerar la injusticia, su enfrentamiento al límite con el Fisco americano...en definitiva, una vida que podríamos decir que venía guiada por su sentido férreo de la coherencia.

¿Sobre el libro? Para empezar decir que el titulo puede resultar engañoso. Cuando se habla de capitalismo para niños creo que es el algo inadecuado. Más bien diría que, y tal y como están las cosas en el 2014, estamos hablando de capitalismo para preadolescentes o adolescentes, es decir de 12 ,13, 14 años en delante. No creo que antes de esa edades los niños sean capaces de asimilar el mensaje, la redacción, las referencias que se apuntan en la obra (lamentablemente, pues estoy seguro que cuando el lo escribió, con un poco de esfuerzo si que era posible que con 10 años un niño llegase a ello).

Pero entonces, ¿de qué va el libro? Me remito al párrafo con el que arranca:

El propósito de este libro es expresar en términos accesibles, para que los jóvenes lo entiendan, el significado del capitalismo y del libre mercado, para así animarles, no sólo a comprenderlo, sino a pasar a formar parte del mismo, para compartir la ética de la responsabilidad individual intrínseca en estos términos y su recompensa; y para que lo realicen mientras todavía son jóvenes.

Y eso es exactamente lo que hace. Tras una pequeña introducción acerca del dinero, de los valores personales y de las ideologías socioeconómicas el libro se vuelca en animar, en apoyar, en encender la llama en los jóvenes lectores por el ejercicio de la libre empresa. Para ello, y nunca dejando de hablar directamente al joven lector, lo que hace es poner multitud de ejemplos de pequeños emprendimientos, de posibles iniciativas, de oportunidades, pero también de riesgos, y todo ello en relación con otras facetas de su día a día (la familia, el colegio, la formación, etc...).

Hess repasa esas oportunidades que comento pero va mucho más allá:

  • Aborda el incipiente mundo de los ordenadores en 1986 y las oportunidades que ofrecían cuando no se vislumbraba ni internet.
  • Señala el potencial del trabajo desde el hogar y de la empresa familiar (una vuelta a la concepción de las granjas familiares preindustriales)
  • Recuerda el coste de los recursos para poner en marcha una empresa y explica posibles vías de financiación para los jóvenes emprendedores.
  • Dedica un apartado al voluntariado, como demostración militante de que libremente, sin la necesidad de la coacción estatal, la gente puede preocuparse por los demás, y con ello contribuir al mantenimiento de una sociedad libre y capitalista.
  • Se esfuerza en explicar como el joven emprendedor puede mantener en equilibrio las tres bolas que se le plantean, educación, experiencia y empresa, para tenerlas siempre en alto y sacarles el mejor provecho.

Acaba el libro con una capítulo dedicado a recoger citas, recuerdos, pasajes, de emprendedores y profesionales de relieve acerca de sus comienzos juveniles en el mundo de los negocios, a modo de faro y ejemplo.

Y es que como el mismo Karl Hess señala, lamentablemente la escuela pública no puede evitar trasladar la carga ideológica del intervencionismo, de la defensa de las concepciones estatales. Por ello resulta necesario que al joven se le forme, se le eduque en el hogar en otros valores, en otros hábitos, y para ello no basta la lectura, siendo absolutamente necesario el ejemplo de los padres y demás personas de las que se rodea.

Por complementar el mensaje de Hess diría que con el ejemplo y que con la lectura hoy por hoy tampoco vale:

  • Como han redescubierto los viejos enemigos de la libertad lo audiovisual es básico: si los totalitarios del siglo XX descubrieron el poder de la radio allá a comienzos del siglo pasado hoy es la televisión. La televisión e internet, si vamos un paso más allá, las píldoras audiovisuales convenientemente distribuidas por las redes sociales.
  • Con la razón no vale, no es suficiente. Es necesaria, pero si quiere una auténtica militancia hay que apostar por las emociones, por los sentimientos.

En cualquier caso, teniendo en cuenta sus limitaciones por el marco geográfico y temporal en que fue escrito, es un excelente libro para "niños" a partir de la edad que indicio y para padres preocupados por transmitir a sus hijos sus valores (que no coinciden los del establishment educativo).

Más información | Editorial Innisfree, Amazon

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