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Dogville, ¿una película liberal?

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Lars Von Triers
es un director peculiar, duro o anticomercial para algunos, todo lo contrario para otros, que le tachan de oportunista y de fullero del automarketing. Ya he recomendado con anterioridad alguna otra de sus películas, y el próximo fin de semana haré otro tanto. ¿Y por qué lo harés?, ¿por qué os recomiendo Dogville hoy?

Me gusta como trata los temas, dando pie a múltiples lecturas y tocando asuntos muy cercanos a la realidad social y económica de nuestros días. O quizás es que son temas eternos. El caso es que son de esa clase de películas que te hacen pensar, que diría alguno de mis amigos (en tono peyorativo). ¿Y que relación tiene esta con los temas económicos propios de El Blog Salmón?

Pues mucho. En medio de la avalancha antiliberal y antiindividualista que ha desatado la crisis económica, en medio del oportunismo que los refundidores del capitalismo (no, no es una errata), la visión de Dogville desnuda las intenciones de muchos y contribuye a reforzar la fe en la persona frente a unos supuestos derechos colectivos.

Es curioso que jamás había encontrado una referencia al director de la película como portador de un discurso liberal, y sin embargo, a la hora de documentarme para el post, he encontrado un magnífico análisis de Rufino Salguero en dicho sentido. Para mi, la cinta demuestra como la comunidad, la sociedad, aprovecha la debilidad de las personas cuando estas no pueden reclamar su propia autonomía para abusar de ellas. La palabra clave es esclavo. Cuando veo a la protagonista no dejo de pensar en todos esos colectivos subsidiados, mantenidos en una estado de semiindigencia para servicio de unos intereses superiores, de un interés social como suelen decir aquellos.

Frente a aquellos que piensan que el origen de esta crisis esta en los mercados, en la libertad de los operadores, en la asunción de riesgos, etc… yo pienso justo lo contrario. Y Dogville me recuerda lo que nos espera si burócratas como Sarkozy y el cesionario de su silla acaban cargándose los mercados, después de haber sido ellos, y sus compañeros los que han encendido la mecha.

Más información|El catoblepas

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