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El índice del miedo

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Para casí acabar el mes en el tema de reseñas literarias vamos con una de ficción, El índice del miedo, de Robert Harris, un autor de los denominados de bestsellers (recuerdo, gratamente, Patria, por ejemplo). Aborda en esta ocasión un thriller financiero, con unas gotitas de ¿ciencia-ficción? En definitiva, un libro de esos que se leen fácil, entretenido, pero que no pasará a la historia de la literatura, ni por el fondo ni por las formas. Ciertamente me esperaba mucho más de Harris, pero ya digo que estaba mal acostumbrado después de aquella entrega distópica con el III Reich de fondo.

Como ya he comentado se trata de un thriller, motivo por el cual me veo forzado a no adelantar o comentar algunos pasajes para evitar que aquellos que quieran leerla se vean defraudados. La trama de la novela se desarrolla en un breve espacio de tiempo en que su protagonista, el estadounidense Alex Hoffman, excientifico del CERN y socio de una gestora de Hedge Funds ve como su vida se trastoca totalmente cuando esta a punto de lanzar un nuevo fondo, basado en un sistema de inteligencia artificial, al verse amenazado por un enemigo desconocido. Y como decía Mayra Gomez Kemp, hasta ahí puedo leer sobre el argumento. ¿Y de lo que no es argumento que puedo destacar? (aviso: el último punto de la lista puede ser considerado un spoiler por algunos)

  • La novela se aproxima al mundo de los quantos, del trading de alta frecuencia, de los sistemas automatizados de gestión bursátil. Si no sabeos muy bien de que va todo esto, os recomiendo la lectura previa de este post, El código de Wall Street: los que se cuelan en la Bolsa. No hay un análisis profundo pero como pincelada no está mal.
  • Por otra lado la novela se aproxima también al mundo de los gestores de banca privada, de los asesores de bolsa tradicionales, de su relación con los clientes VIP. En este sentido la obra está mucho menos lograda, es más plana y palidece totalmente ante una obra de no ficción como la que comente recientemente, El póquer del mentiroso.
  • Que el miedo es el motor que mueve del mundo es algo evidente. Que el miedo es empleado para el control del poder y apea los negocios está fuera de toda duda, más allá de las diferentes interpretaciones que haga cada uno de su empleo concreto. El miedo en los mercados se llama volatilidad, y es todo un acierto, en este caso sí, el que Harris haga ver que las apuestas se hacen sobre dicha volatilidad, sobre dicho miedo, y como cuando las sangres corren por las calles y por los parqués es cuando se hacen las grandes operaciones bursátiles. También se puede apostar por la no volatilidad, pero entre nosotros, ni suele dar tantas ganancias ni inyectar la misma adrenalina.
  • La ubicación en Suiza de la trama no es gratuita. Podía haberse colocado en la City, o EEUU, o...pero creo que todo gira alrededor de los paralelismos de la novela con uno de los primeros libros de adultos que leí, una de las cumbres del terror clásico escrito por una mujer (también británica, al igual que Harris) como fruto de una apuesta de amigos. No voy a decir el nombre de la obra, pero es evidente la influencia de la misma, no sólo en el planteamiento, también en el desenlace, aunque éste es, lamentablemente más flojo y menos comprometido que el de la obra decimonónica.

Para pasar el rato está bien, no hay tantos blockbusters relacionados con el mundo financiero, pero más allá de acción, cuatro pinceladas, y alguna idea interesante, no vais a encontrar mucho más (para mi gusto particular rezuma moraliza, pero debo estar muy escéptico).

Más información | Papel en blanco, Grijalbo

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