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Crece la indignación en el mundo

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La indignación de la gente a este delito financiero va en aumento, como lo demuestra este genial clip musical. Hay que reconocerlo, se ha cometido un delito. Y como en todo delito hay víctimas y culpables. La víctimas son los millones que ven mermar cada día sus fondos de jubilaciones, con dineros que nunca más van a recuperar pese a las inútiles promesas de los gobiernos, banqueros y los economistas culpables de aceptar planteamientos ajenos a toda realidad. Es el resultado del experimento neoliberal de Milton Friedman que se inyectó como un veneno tóxico en las venas abiertas de todo el planeta.

Nos hallamos al borde del abismo, y sin soluciones reales que permitan un respiro. Los señores Merton y Scholes (premios Nobel) y su escuela de pensamiento de las altas finanzas tienen a la economía haciendo el gran papelón. Sin hallar respuestas y dando palos de ciego. Gary Becker (otro premio Nobel), negaba hace apenas un par de meses la situación: “No vamos rumbo a una depresión”, señaló en The Wall Street Journal argumentando que el desempleo no llegaría al 10%, mientras que en la Gran Depresión superó el 25%.

Al respecto, y lo que no entiende Becker, es que el nivel de endeudamiento de las personas era bastante menor en los años 30. Hoy el endeudamiento promedio equivale a dos años de sueldo. Por tanto habría que multiplicar por cuatro cada punto de desempleo para hacer una equivalencia. En su último post, Becker felicita a los bancos centrales en su certera política de “domesticar el ciclo económico”(sic)¿?. Ridículo Becker. En las últimas tres décadas hemos tenido crisis cada 4 o 5 años: y esta es la madre de todas.

Es cierto que las reuniones de los banqueros centrales han sido para palmaditas en el hombro, si de “domesticar” a la economía se trata a través de la variable precios. Pero la estrangularon al destruir el verdadero elemento que importa en la economía: el empleo. Esa es la gran diferencia entre las teorístas monetaristas de Keynes y Friedman. Mientras la teoría monetaria de Keynes (Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero) buscaba el equilibrio entre el mercado monetario y el mercado de bienes, la teoría de Friedman solo se interesó por los precios fijos porque para él “solo el dinero importa”, dando cuenta que nunca le interesó el tema del empleo.

Este es el eje del próximo debate económico: cómo volver a políticas de pleno empleo realistas que permitan a la gente una vida digna, saludable y en armonía con el entorno. Ojalá tengamos tiempo para reparar el enorme daño que le han hecho al mundo un puñado de nefastos premios Nobel.

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