HOY SE HABLA DE

Pese a la polémica por Mercosur, la UE cambia las normas. Las frutas, verduras y por tanto la cesta de la compra, bajarán de precio en España desde el 1 de mayo

Blog Salmon
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
sergio-delgado

Sergio Delgado

El próximo 1 de mayo supondrá un punto de inflexión para el mercado agroalimentario europeo. La aplicación provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, introduce una reducción progresiva de aranceles que afectará directamente a productos agrícolas clave.

Desde Bruselas se defiende que esta medida refuerza la posición de la Unión Europea como socio comercial global y abre la puerta a una mayor competitividad en el mercado interior.

Y en la práctica, la rebaja de barreras permitirá que frutas y hortalizas procedentes de Sudamérica accedan al mercado europeo en mejores condiciones económicas, lo que podría repercutir en el precio final para el consumidor.

Cómo influye la rebaja de aranceles en los precios

El mecanismo es directo: al disminuir o eliminar los aranceles, el coste de importación se reduce.

Esto facilita la entrada de productos más baratos, aumenta la oferta disponible en los supermercados y genera una presión a la baja sobre los precios.

El calendario de eliminación arancelaria se ha estructurado en varios tramos. Los productos con tarifas inferiores al 5% quedarán libres de aranceles de forma inmediata.

Aquellos situados entre el 5,1% y el 10% verán desaparecer estos gravámenes en un plazo aproximado de cuatro años, mientras que los superiores al 10% se eliminarán de forma progresiva en un periodo que puede alcanzar los siete años.

Esto permitirá que productos como melones, sandías, papayas o determinados cítricos lleguen al mercado europeo con una carga fiscal mucho menor. En consecuencia, la distribución podrá ajustar precios en función de una oferta más competitiva.

Un posible alivio para una cesta de la compra tensionada

La medida llega en un contexto marcado por el encarecimiento de los alimentos. En España, frutas y verduras han registrado incrementos cercanos al 6% en los últimos meses, según distintos indicadores de mercado, impulsados por el aumento de los costes energéticos, logísticos y de producción.

Si se amplía el foco temporal, el encarecimiento es aún más significativo. Organizaciones de consumidores sitúan el aumento acumulado de estos productos en torno al 18% en el último año, reflejando una tendencia sostenida desde 2022.

En este escenario, la entrada de productos más competitivos puede contribuir a contener los precios y, en algunos casos, a reducirlos.

No obstante, el efecto no será eso sí uniforme ni inmediato, ya que dependerá de la rapidez con la que la cadena de distribución traslade estas ventajas al consumidor final.

Factores estructurales que siguen presionando los precios

A pesar de la posible bajada, existen elementos que continúan tensionando el mercado. El sector agrario europeo lleva tiempo señalando el incremento de los costes de producción, que incluye desde fertilizantes hasta mano de obra y transporte.

A ello se suma el impacto del cambio climático, que afecta directamente a las cosechas y genera mayor volatilidad en la oferta. Episodios de sequía, temperaturas extremas o fenómenos meteorológicos adversos influyen en la disponibilidad de productos y, por tanto, en su precio.

Además, la normativa europea impone estándares elevados en materia ambiental y de seguridad alimentaria. Aunque estas exigencias garantizan la calidad, también incrementan los costes de producción frente a otros mercados con regulaciones menos estrictas.

Un acuerdo que divide al sector agrario europeo

El acuerdo con Mercosur no está exento de controversia. Mientras las instituciones europeas destacan sus beneficios en términos de apertura comercial y reducción de precios, parte del sector agrario muestra su preocupación por el aumento de la competencia.

Los agricultores españoles advierten de que la entrada de productos más baratos puede presionar sus márgenes en un contexto ya complejo. La diferencia en los costes de producción y en algunas normativas genera inquietud sobre una posible desventaja competitiva.

Desde la Comisión Europea se insiste en que los productos importados deberán cumplir los estándares sanitarios y fitosanitarios comunitarios. Además, se han establecido mecanismos de control y salvaguarda para evitar desequilibrios graves en el mercado.

Una bajada progresiva pero condicionada por múltiples variables

Aunque la previsión apunta a una reducción de precios, el impacto real dependerá de varios factores. El precio de la energía, la evolución de la demanda, las condiciones climáticas o la estrategia de los distribuidores jugarán un papel determinante.

El comportamiento de los supermercados será clave. En ocasiones, las rebajas en el origen no se trasladan de forma inmediata al consumidor, ya que intervienen otros elementos como los márgenes comerciales o los costes logísticos.

Imágenes | Pixabay, Pixabay

Inicio