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Unos pocos se hacen ricos ...

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El sistema de créditos está diseñado para que las entidades prestatarias y prestadoras pierdan lo menos posible en caso de impago, sin embargo lo cual, no se resignan a bajarse del gana-gana al que se creen con derecho sobre todas las cosas (y todas las personas). El objetivo único de estas entidades es hacerse ricas indefinidamente.

Cuando una entidad presta una cantidad, ya sea a una persona o a un estado, la entidad debería estudiar y evaluar el riesgo (de impago) que tiene la operación, y en función de éste establecer una serie de condiciones: garantías, intereses, seguros… de tal forma que en caso de que sobrevenga el impago de la deuda, el que presta (me tienta llamarlos prestamistas) tendrá garantizado el cobro de una parte de la deuda.

A pesar de que disponen de herramientas para evaluar los riesgos, y conceden los préstamos asumiéndolos, y cobrando por ello, cuando llega el momento del impago, las garantías que han pedido no les parecen suficientes, sobre todo cuando, como en la situación actual, los impagos aumentan a un ritmo que no habían imaginado.

Hace unos meses una sentencia judicial obligaba a una entidad finaciera a aceptar una vivienda como dación en pago que saldase una deuda hipotecaria, como ya comentamos en estas páginas, lo que abrió un debate que llegó al parlamento, donde los partidos mayoritarios acordaron que no era procedente que esa práctica se generalizase pues podría dañar a nuestro sistema finaciero.

Por otro lado vemos como la deuda de los países con problemas paga intereses cada vez más elevados cuanto más alto es el riesgo de que el país no pague, bueno, de hecho eso es como funciona el sistema, seas un pais, una empresa o una persona, cuanto más riesgo, más intereses te cobrarán.

Islandia ha votado en referéndum que no tiene intención de pagar como país las deudas que contrajeron entidades privadas con el respaldo de un gobierno que, como la mayoría de los gobiernos, se cree con derecho a disponer del dinero público como si fuera suyo.

Mientras discutimos sobre la conveniencia o no de que el estado responda en situaciones de este tipo, no nos damos cuenta de que los estados nos están usando de avales, pues es con nuestro dinero con el que piensan pagar los rescates a las entidades, a otros países, y que esos pagos se hacen a base de endeudarnos más en una peligrosa espiral sin fin.

De tal forma que, a pesar de que estamos en un escenario previsto (se supone) por el que ya hemos estado pagando intereses, seguros y demás. Los que contrajeron ese riesgo, no quieren asumir las consecuencias, no responden con sus bienes presentes ni futuros, ellos se han hecho ricos con sus porcentajes legalmente obtenidos por cada operación (a pesar de la cuestionable fiabilidad de las operaciones) y ahora piden a los gobiernos y a los ciudadanos que no les dejen caer.

Si yo presto un dinero a un amigo y se lo voy cobrando con intereses y mi amigo se muere, yo no cobro; es uno de los riesgos que asumí al prestarle el dinero. Que no me devuelva el dinero no debería perjudicarme, desde que se lo presté ya no lo tengo, sólo recupero lo que me va devolviendo, los intereses se pueden entender como una forma de agradecerme el préstamo.

La diferencia es que cuando una entidad te presta, si no le pagas, le causas un enorme perjuicio, porque, al contrario que yo, que di por perdido ese dinero en cuanto se lo presté a mi amigo, la entidad no sólo no dio por perdido ese dinero, sino que de alguna manera las entidades contabilizan como ingresada toda la deuda más los intereses que me cobrarán por ella.

De tal forma que si me prestó 100, está contando ya con los 150 que le debo, y es posible que ya haya prestado los 150 que le pagaré (si se los pago) por 200; cuando yo deje de pagar y el que le debe 200 también, se pondrá nervioso porque seguramente a su vez haya pedido prestados 400 o 500 poniendo como garantía los 350 que le íbamos a pagar.

Hace ya unos cuantos años que el dinero no existe, solo existe la deuda, llevamos mucho tiempo en bancarrota, no hay dinero en el mundo ni siquera para pagar los intereses que se deben. La solución no está en seguir imprimiendo dinero, generando deuda, sólo hay una solución. Resetear el sistema, condonar globalmente las deudas y empezar de cero.

Yo tengo claro que quienes deberían responder no son los ciudadanos, si los estados nos han estado usando de avales, (sin pedirnos permiso tampoco) y han subido el importe de los fondos de garantía por nuestro bien (¿quién no tiene más de 20.000 euros en depósitos hoy en día?).. Si las entidades tienen que quebrar, que quiebren o que busquen el dinero en las Cayman.

En El Blog Salmón | No con mi dinero
Imagen | Fran Carreira

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