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Otro fallo de las empresas de rating

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Estamos en momentos de pánico y de búsqueda de soluciones fáciles para que todo vuelva a como estaba antes. Bastante increíble ya que los que ahora están buscanco estas soluciones desesperadamente; gobiernos, reguladores, directivos, etc., son los mismos que antes protestaban por los excesos y por las burbujas anteriores.

En este jaleo, hay un grupo que todavía no ha recibido su merecido castigo por su incompetencia. Las empresas de rating.

Recordamos que allí por 2001-2002, vimos la caída de la empresa energética estadounidense, Enron, y la posterior caída de los auditores Arthur Anderson.

En esos momentos, esas empresas, y los vehículos que crearon para atraer inversores, gozaban de ratings entre altos y muy altos, dando confianza a los inversores que sus inversiones estaban seguras.

Estos ratings altos seguían en vigor hasta poco antes de las caídas y cierre de las empresas.

Después de esos desastres, se habló de que las empresas de rating habían aprendido de sus errores e implementaron cambios en su forma de trabajar.

Hace unas semanas hablé del fallo de las agencias de rating cuando estaban empezando las inestabilidades financieras actuales.

Desde ese momento, hemos visto las caídas de varias empresas como, por ejemplo, la empresa de seguros estadounidense, AIG, las entidades hipotecarias, Fannie Mae y Freddie Mac y Lehman Brothers.

Todas estas gozaban de ratings altos hasta casi el minuto en que cayeron.

AIG tenía un rating de doble A, que le situaba en una situación de solidez financiera impresionante.

Freddie Mac, por ejemplo, tenía ratings incluso más impresionantes de todas las agencias. Sus ratings eran las siguientes:

  • Deuda a largo plazo: AAA de las tres grandes, el nivel más alto.
  • Deuda a corto plazo: A-1+, Prime-1 y F-1, de las tres grandes, el nivel más alto.
  • Deuda subordinada: AA-, Aa2 y AA-, de las tres grandes.
  • Capital preferente: AA-, Aa3 y AA-, de las tres grandes.

Con estos ratings, era lógico invertir en estas entidades y no era lógico que, con estos ratings, poco después fallaran.

Se supone que los inversores mundial tienen bastante como para denunciar a estas empresas de rating que, una vez más, han demostrado que no tienen ni idea.

La próxima vez que oyes a alguien alardear de sus ratings altos, teneis el derecho de reiros y ni se os ocurra invertir.

En El Blog Salmón | Las Agencias de Rating fallaron

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