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La inversión británica y alemana se desploma en España. El de UK cae un 83% y el de Alemania un 37%, y eso que son de entre los principales inversores

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Sergio Delgado

Alarma respecto a la evolución de la inversión extranjera en España durante el pasado año. Entre enero y septiembre de 2025, los flujos procedentes del exterior registraron una contracción notable, reflejando un cambio de tendencia respecto a ejercicios anteriores.

Este retroceso no solo afecta al volumen total de capital recibido, sino que golpea especialmente a países que históricamente han ocupado posiciones de liderazgo en el ránking de inversores.

Dentro de este escenario, la caída del capital procedente del Reino Unido y Alemania resulta especialmente significativa.

Ambos países se mantienen entre los principales emisores de inversión hacia España, pero sus aportaciones se redujeron de forma drástica en los primeros nueve meses de 2025.

Un retroceso general de la inversión extranjera

La inversión foránea acumulada entre enero y septiembre de 2025 se situó en torno a los 19.000 millones de euros, lo que supone una bajada del 27,5% respecto al mismo periodo del año anterior, cuando se superaron los 26.000 millones.

Los datos, recogidos por la Secretaría de Estado de Comercio, evidencian un frenazo relevante del interés inversor, especialmente acusado en los dos primeros trimestres, cuando el desplome llegó a rozar el 60%.

Este comportamiento contrasta con el discurso oficial, que insiste en la fortaleza y el potencial de la economía española.

Sin embargo, la comparación con ejercicios previos muestra que el nivel actual queda incluso por debajo de los registros de 2023, lo que refuerza la percepción de un cambio de ciclo.

El desplome de la inversión británica

El caso del Reino Unido es uno de los más llamativos. Entre enero y septiembre de 2025, la inversión británica se redujo un 82,6% respecto al mismo periodo de 2024. El flujo de inversión bruta alcanzó los 1.615 millones de euros, mientras que la inversión neta se quedó en 1.345 millones, cifras muy alejadas de los 12.416 millones que el capital británico aportó en el conjunto de 2024, cuando lideró el ránking de países inversores.

Aunque los datos actuales solo abarcan tres trimestres, la tendencia hace muy improbable que se repita aquel volumen al cierre del año.

Con este retroceso, el Reino Unido pasa a ocupar la tercera posición entre los principales inversores, un puesto que ya ha sido habitual en etapas anteriores. El ajuste más severo se produjo en la financiación intragrupo, donde el descenso se aproxima al 98%, un indicador claro de la cautela de las multinacionales británicas a la hora de reforzar capital dentro de sus filiales españolas.

Alemania mantiene peso, pero reduce su aportación

La inversión procedente de Alemania también mostró un comportamiento negativo. En los nueve primeros meses de 2025, el capital alemán se contrajo un 36,6% en comparación con el mismo tramo de 2024.

En términos absolutos, llegaron 1.178 millones de euros en inversión bruta y 467 millones en inversión neta. A pesar de la caída, Alemania continúa figurando de forma estable entre los cinco principales orígenes de capital extranjero.

La comparación histórica refuerza la magnitud del ajuste. En 2023, la inversión alemana ya había retrocedido un 20%, pero aun así alcanzó los 3.813 millones de euros en el conjunto del año. Esa cifra supera ampliamente lo registrado en 2025, y la evolución observada hasta septiembre sugiere que el cierre anual quedará muy por debajo.

A diferencia del Reino Unido, el componente que más creció fue la financiación intragrupo, con un aumento del 152%, lo que apunta a estrategias distintas entre ambos países.

Sectores y destinos del capital europeo

Tanto el dinero británico como el alemán se orientaron de forma relevante hacia las adquisiciones. En el caso del Reino Unido, estas operaciones sumaron cerca de 589 millones de euros, mientras que el capital alemán destinado a compras superó ligeramente los 604 millones.

El inversor británico también destacó por su presencia en otras ampliaciones, con más de 700 millones.

Por sectores, el capital del Reino Unido se concentró en servicios de información, educación y telecomunicaciones, repitiendo parcialmente el patrón del año anterior.

Alemania, por su parte, dirigió sus recursos principalmente al suministro de energía eléctrica, gas y climatización, seguido de servicios financieros y actividades inmobiliarias, confirmando su interés por áreas estratégicas y de infraestructuras.

Estados Unidos lidera el ránking inversor

En contraste con la debilidad europea, Estados Unidos se situó como el primer inversor en España entre enero y septiembre de 2025. El capital procedente de ese país alcanzó los 6.893 millones de euros, un 81% más que en el mismo periodo de 2024. Más de la mitad de ese volumen se canalizó a través de otras ampliaciones, consolidando a Estados Unidos como principal sostén de la inversión exterior.

Tras Estados Unidos aparecen Francia, Reino Unido, Alemania y México, configurando un mapa inversor donde el peso europeo sigue siendo relevante, aunque claramente debilitado.

Diferencias territoriales y clima regulatorio

El reparto territorial de la inversión revela contrastes acusados. Madrid concentra más de 10.200 millones de euros, muy por delante de Cataluña, que apenas supera los 2.000 millones.

Aragón destaca con unos 1.500 millones apoyados en centros de datos, mientras que Andalucía ronda los 1.000 millones. El resto de comunidades queda muy por detrás, lo que subraya la concentración geográfica del interés inversor.

Diversos informes apuntan a la inseguridad jurídica como uno de los factores que explican este escenario. El Foro de Regulación Inteligente sitúa a España como la segunda economía de la OCDE con menor seguridad jurídica para el contribuyente. A ello se suma un entorno de cambios regulatorios frecuentes y una presión fiscal creciente, elementos que erosionan la confianza exterior.

La recaudación, sin embargo, sigue al alza. Hasta noviembre, los ingresos tributarios crecieron un 10%, con 27.000 millones adicionales, anticipando un récord cercano a los 325.000 millones en 2025. Este contraste entre fortaleza recaudatoria y debilidad inversora refuerza la percepción de un desequilibrio estructural.

El informe EY Attractiveness Survey 2025 señala que Europa atraviesa uno de sus peores momentos en términos de atractivo, lo que repercute directamente en España.

Las multinacionales optan por proyectos más pequeños o aplazan decisiones, en un contexto donde la estabilidad institucional y normativa se ha convertido en un factor decisivo.

Imágenes | Instagram, Pixabay

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